Nandu Jubany: “Animaría a todo el mundo a darle gas a la vida y creer en los sueños, porque el mundo sería mucho más bonito”

Cocinero, restaurador y amante de la buena cocina. Así se define Nandu Jubany, uno de nuestros mutualistas más célebres y carismáticos con quien hemos tenido ocasión de hablar y que, generosamente, ha compartido con nosotros sus vivencias y su experiencia con la Mútua.

Cuando solo era un niño, Nandu Jubany estaba convencido de que el oficio de cocinero no sería su oficio “jamás en la vida”, porque “le había robado a sus padres”. Tenían un restaurante y le dedicaban muchas horas. Tiene muy grabado el recuerdo de no poder disfrutar de ellos tanto como hubiera querido puesto que siempre estaban trabajando y no podían ir a verle cuando jugaba a futbol o corría en moto, su gran pasión. Sin embargo, cuando tenía sólo 10 años, empezó ayudándoles en el restaurante, precisamente para poder comprarse una moto, y a los 16 decidió que ser cocinero “era un buen camino en la vida… Y de eso, hace ya más de 30 años”.

En otoño de 1995 abre las puertas Can Jubany, a Calldetenes (Barcelona), muy cerca de Vic, en una acogedora masía de arquitectura tradicional reconvertida en un espacio para descubrir un nuevo concepto gustativo que, rápidamente, acaba siendo un referente gastronómico. Solamente tres años más tarde, en 1998, el restaurante y su chef, reciben la estrella Michelin, aunque para el popular y mediático cocinero de alta gastronomía, su estrella es siempre el cliente.

El año que viene, Can Jubany cumplirá 25 años, un aniversario muy señalado e imagino que muy importante para ti y tu equipo. ¿Qué reflexión haces de estos 25 años? Es un sueño mío y de mi mujer que al final ha acabado haciéndose realidad. Hemos “liado” a mucha gente, a un gran equipo que lo ha hecho posible. Estoy muy contento de estos 25 años. Hemos creado un restaurante que es un referente, en el que la gente se siente a gusto, como en casa, y hemos hecho muchos amigos. Profesionalmente estoy muy contento, pero no sólo de lo que hemos conseguido en Can Jubany, sino de todo lo que hemos hecho a lo largo de estos 25 años.

¿Cómo lo celebrarás? Lo estamos pensando. El año que viene habrá novedades y cambios importantes que no te puedo adelantar. Mi hijo, que ya tiene 19 años, está pensando en ser cocinero y es posible que la celebración la enfoquemos pensando en su incorporación al proyecto y en los cambios que haremos.

En la Mútua, nuestra razón de ser son los mutualistas, para ti tu estrella es tu cliente, pero una estrella Michelin y tres soles Repsol, imagino que también hacen ilusión. ¿Qué significado tienen para ti estos reconocimientos a tu trabajo? Como tú bien dices, me debo a mi cliente y no puedo defraudar sus expectativas cuando viene a mi casa a celebrar su cumpleaños, o a compartir mesa con sus amigos, su familia… Nuestro compromiso es que todo el mundo se vaya muy contento. Ese es nuestro trabajo diario. Si además eso tiene un reconocimiento, pues nos produce mucha satisfacción, porque es una recompensa a un equipo de personas que damos la vida por este proyecto.

El año pasado inauguraste un nuevo restaurante en Barcelona, el Pur/Impur. ¿Qué ofrece esta nueva propuesta? Es una propuesta que mira al futuro y que se fija en el tipo de restaurante que, cuando viajo por el mundo, a mí me gusta. Es mi restaurante ideal:  un restaurante para ir a menudo, un restaurante de producto que no queremos que esté “disfrazado”, de ahí el nombre Pur. Si hay salsas, las ponemos siempre a parte. Respetamos al máximo que sea producto del día y todas las elaboraciones se hacen el mismo día. Esta pureza, además, ayuda a que no engordes, que puedas comer sano, que tengas una digestión como Dios manda y te da la libertad de comer lo que quieras. En Can Jubany te encasillamos en un menú de esa temporada y aquí tienes más libertad. ¡Es un restaurant que me encanta! Aunque no fuera mío, también sería mi restaurante ideal.

¿Cuántos restaurantes gestionas actualmente?  Actualmente llevamos 19 restaurantes, incluyendo los seis que son nuestros. Asesoramos, entre otros, al Hotel Majestic de Barcelona, al Hotel Hermitage de Andorra y Finca Montesqueiro, cerca de La Coruña.

Un 19 de enero de 2018 celebras tu cumpleaños, 47 años, sobre la moto, en el Rally Dakar, un sueño que estabas culminando. Penúltima etapa, la decimotercera (San Juan- Córdoba), 900 km, y te dices a ti mismo “¡Gas, Nandu, que esto ya es tuyo!”. ¿Qué es todo lo que has obtenido dándole gas a la vida? Mi hobby, la velocidad, la verdad es que me ha ido muy bien para la vida que llevo. Voy a un ritmo acelerado, hago muchas cosas y muchos kilómetros al año, en cocho o en moto, para poder llegar a muchos eventos, a los restaurantes, a casa, ¡a todas partes! Hay gente que se pregunta si somos tres hermanos gemelos, pero no, ¡soy uno!

Se podría decir que uno de tus lemas podría ser “¡Gas a fondo a la vida, amigos, que los sueños están para hacerlos realidad!”. ¿Es la tenacidad tu secreto? ¡Exacto! Siempre he creído en los sueños. Es algo que no nos puede quitar nadie y ¡a veces se cumplen! Yo digo que los trabajes. Los has de trabajar y si te preparas bien, muy a menudo, sin darte cuenta, se hacen realidad. Animaría a todo el mundo a darle gas a la vida y creer en los sueños, porque el mundo sería mucho más bonito.

Eres una persona que tiene una sonrisa franca, amplia, sincera, que le sonríe a la vida. ¿Te consideras una persona agradecida? Sí, pienso que soy una persona agradecida o que intenta serlo. A veces no llegas a todo. Como decidimos tantas cosas al día, a veces te equivocas, y a veces te das cuenta tarde y tienes que pedir disculpas o pedir perdón… perouUno de los objetivos que tengo en la vida es irme a la cama tranquilo y estar bien conmigo mismo y con la gente que me rodea. No me gusta dejar cosas sin hacer o sin decir. No me gusta tener preocupaciones o que haya malentendidos. Y eso me ayuda a vivir más tranquilo y ser más feliz.

¿Por qué elegiste ser de Mútua General de Catalunya (ahora MGC Mutua)? Nosotros vivimos en Sant Julià, al lado de Vic, y gracias a la Mútua podíamos ir a los médicos que queríamos, tanto mis hijos, como mi mujer como yo. Antes estábamos en otra mutua que no nos lo cubría todo. Por eso cambiamos. Somos de la Mútua desde 2014.

¿Has tenido algún momento complicado, alguna enfermedad, algún percance, que quieras compartir con nosotros? Estoy muy agradecido a la Mútua, por eso me gusta hacer esta entrevista. Estoy muy contento y, además, recomiendo a la gente que se haga de la Mútua. Con los años ves que cuando hay problemas no todas las mutuas están ahí; y una mutua está para que te curen cuando te haces daño. Yo he abusado un poco… El año que preparé el Dakar lo empecé fracturándome los dos hombros y me hicieron dos operaciones. Después me rompí una costilla. Después el cúbito y el radio, que también me operaron, y estuve más de 10 meses sin poder ir en bici ni en moto. Parecía que ya no podría ir al Dakar. También me rompí el cuádriceps. Nunca cogí la baja, pero sí me operaron y me recuperé… y mi sorpresa fue ¡que no me echaron! (de la Mútua). Y no sólo eso, sino que además me quiso conocer el director general. Vino a verme y yo os lo agradezco mucho, porque no es lo mismo que tengas un constipado y vayas al médico, que una persona a la que en dos años le hayan operado cinco veces, y no cualquier médico, sino los mejores profesionales.

¿Crees que vivimos una época de culto a la salud, que ahora nos cuidamos más? Creo que sí, vivimos una época en que la gente se cuida mucho. Somos más conscientes de las enfermedades que podemos sufrir si no lo hacemos, que siempre nos pasan cosa. Nos preocupamos más y queremos comer de manera saludable. Nos importa lo que comemos y de donde vienen los productos. La alimentación y cuidarse ha pasado, no sé si a un primer término, pero, para mucha gente que conozco, sí es una prioridad en su vida, y eso está bien.

¿Te atreves a darnos una “receta para la vida”? ¿Qué ingredientes serían para ti necesarios? Me lo pones difícil… Estos días, que tenemos muy presente a Punset, que nos ha dejado, pienso en lo que decía: que no hay que tener miedo. Así que, para mí, los ingredientes serían no tener miedo, ser feliz, estar acompañado de las mejores personas, irte a dormir tranquilo cada día, trabajar en lo que te guste y disfrutar de tu trabajo y, en definitiva, no pedir más de la cuenta a la vida, sino vivirla cada día intensamente.