5 enfermedades que teníamos olvidadas pero que siguen presentes

niña con fiebre

Que la medicina ha avanzado enormemente en los últimos cien años es algo que nadie osaría discutir, y a las pruebas, la esperanza de vida, nos remitimos. Hoy en España es de más de 83 años, la tercera del mundo, por detrás únicamente de Japón y Suiza. Las razones son múltiples, pero hay que citar a los antibióticos, las vacunas y el avance en los cuidados como agentes que lo han logrado. Como en casi toda Europa, en España han desaparecido la poliomielitis y la viruela y otras muchas, como la meningitis son muy poco frecuentes, mucho menos que hace apenas 50 años.

Con todo, cabe preguntarse si no nos hemos relajado demasiado. De repente han reaparecido enfermedades de que apenas habíamos oído hablar desde tiempo atrás. Lee aquí sobre cinco de ellas que dan algunas señales de haber vuelto.

1. Escarlatina

Se trata de una infección bacteriana causada por un estreptococo del grupo A y afecta a la piel y la garganta. Se contagia por contacto con pacientes infectados, y se han reportado brotes en todo el país. El 80% de los casos se da en niños menores de diez años.

Los síntomas más habituales son fiebre, dolor de garganta, cefalea o dolor de cabeza y una erupción de la piel, rojiza o rosácea, que vuelve la piel áspera al tacto. La lengua puede aparecer igualmente enrojecida e hinchada.

El tratamiento se lleva a cabo a base de antibióticos, que habitualmente la solucionan. Pero si no se trata adecuadamente existe el riesgo de que la infección se expanda a otras partes del cuerpo. La única prevención posible es evitar el contacto y, en caso de que sea éste inevitable (por, por ejemplo, vivir en la misma casa que el enfermo), cuidar extremadamente la higiene (lavado de manos, etc.)

2. Sarampión

Sorprende ver aquí una enfermedad para la que existe una vacuna que, además, está en el calendario oficial de vacunación infantil. Se trata de una infección extremadamente contagiosa y es vírica, o sea causada por un virus, el del sarampión, que es de la familia de los paramixovirus. Se contrae por contacto con las gotitas expelidas por el enfermo en los estornudos o la tos y afecta principalmente a niños pequeños. Se han reportado varios casos en España en los últimos años, insistimos en que a pesar de las campañas de vacunación.

Provoca fiebre alta, tos, moqueo nasal líquido y causa enrojecimiento y dolor de ojos; lo más característico es, con todo, la aparición de manchas de color rojizo, que suele empezar por la cabeza y avanza paulatinamente al resto del cuerpo. También pueden aparecer manchas blancas en la boca.

Se trata de un virus, por lo que no existe un tratamiento específico. Lo único que se puede hacer es bajar la fiebre y el dolor (con antipiréticos y analgésicos) y mantener reposo y una buena hidratación. Es muy infecciosa, y puede acabar provocando infecciones muy serias, como las neumonías. La única prevención posible (además de evitar el contacto con alguien infectado) es la vacuna, habitualmente suministrada en la “triple vírica” (sarampión, paperas y rubéola).

3. Raquitismo

Es una enfermedad que afecta al desarrollo de los huesos de los niños, fundamentalmente por falta de vitamina D y calcio. La carencia de esta vitamina y este mineral vuelve los huesos blandos y débiles, lo que puede acabar provocando deformaciones. Dietas de moda, carentes de ambos elementos y la falta de sol en los niños son los factores desencadenantes.

Los principales síntomas son dolores, debilidad y fragilidad de los huesos, y deformidades, como las piernas arqueadas. Causa retrasos en el crecimiento y puede conllevar problemas dentales serios.

Se trata con dosis elevadas de vitamina D y calcio. Las deformidades pueden requerir tratarse con cirugía.

La mejor prevención es una dieta adecuada en los niños, rica en calcio y vitamina D: pescados grasos, huevos, leche y demás lácteos, cereales enriquecidos. Es conveniente dar a los niños suplementos vitamínicos por debajo de los cinco años. Y, desde luego, pasar ratos al sol, que es fundamental en la síntesis de la vitamina D, pero evitando una larga exposición.

4.Tuberculosis

La causa una bacteria, la Mycobacterium tuberculosis. Es más común en otras partes del mundo (África o Asia), pero recientemente se ha vuelto a manifestar en España. Se contagia por contacto con pacientes infectados.

Normalmente aparece en los pulmones y provoca una tos persistente, fiebre, sudores nocturnos pérdida de apetito y cansancio.

El tratamiento se lleva a cabo con antibióticos, y puede tardar meses en durarse por completo. De no tratarse, puede resultar mortal. Hay que hacer notar que las nuevas cepas de tuberculosis son cada vez más resistentes a los antibióticos.

Ya no se vacuna los niños por su baja prevalencia, pero la vacuna está disponible para personas en situaciones de riesgo (que vivan con enfermos o viajeros a zonas endémicas).

5. Escorbuto

Una enfermedad que hasta el siglo XIX afectaba principalmente a los marinos, que pasaban muchas semanas sin comer alimentos frescos. Se presentó un caso hace un año y medio, en Valencia, en un niño que sólo tomaba leche de almendra.

Se debe a la carencia grave de vitamina C. Puede aparecer a cualquier edad, pero en varios países de Europa se están viendo casos en niños y jóvenes que siguen dietas absurdas, con problemas de conducta y en situación de pobreza extrema.

Se suele manifestar por encías inflamadas y de fácil sangrado, mala cicatrización, cansancio, dolores articulares y musculares y manchas rojizas o azuladas en la piel.
Se trata mediante el incremento de vitamina C, con suplementos y siguiendo una dieta equilibrada. Puede requerir tratamiento a cargo de un endocrinólogo en función de la razón subyacente; pero una dieta equilibrada que incluya verduras y fruta, como naranjas, kiwis y tomates prevendrá por completo su aparición.