5 falsas creencias sobre el cáncer

doctora con paciente de cáncer

Hay muchas creencias falsas sobre el cáncer. Y, si tenemos en cuenta que en España se emite un diagnóstico de la enfermedad cada 2,4 minutos (año 2012) resulta un tanto incomprensible, pues es una incidencia muy alta. Hasta hace relativamente poco tiempo, nadie hablaba del cáncer si no era para comentar que a Fulanito le habían diagnosticado uno. Resulta lógico que, con este secretismo, alrededor del cáncer se hayan creado mitos, falsas creencias que desmontamos en este artículo.

Creencia 1: El pronóstico viene determinado en parte por la actitud del paciente

Aquí aparece un tendencia reciente sobre el poder del “pensamiento positivo” en la evolución de la enfermedad. Esto ha generado –y sigue haciéndolo- mucha polémica.
La actitud positiva ante la enfermedad es algo muy subjetivo. Desde el punto de vista anímico, encarar la enfermedad con buen ánimo será bueno para el paciente y para sus próximos. Aceptar la enfermedad puede hacer menos ingrata la vida al paciente, pero dependerá exclusivamente de su estado de ánimo y nadie debería sentirse obligado a mostrarse contento, animoso y feliz.

Lo cierto es que el pronóstico del cáncer está en función de su localización (dos ejemplos: es mucho peor un cáncer de páncreas que uno de testículo), de su extensión (a mayor extensión, peor pronóstico), de su velocidad de crecimiento, de la respuesta del paciente al tratamiento y del estado de salud del paciente previo al diagnóstico. El estado de ánimo influirá, repetimos, sobre el paciente y su entorno pero, definitivamente, no sobre el pronóstico.

Creencia 2: Estará como antes cuando supere el cáncer

Vaya alivio, saber que el cáncer se ha superado: causa innegable de celebración, pero por desgracia esto no significa que todo será como antes.

No es posible determinar qué cambios en las emociones y sentimientos del paciente va a generar el cáncer. Depende de cada cual. Hay quien se adapta por completo al necesario cambio de estilo de vida y a los cambios sufridos en el cuerpo, pero hay quien no acaba de superarlos. El cáncer cambia generalmente la vida y esos cambios se reflejan en la mente del paciente.

Por ejemplo, hay pacientes que se sienten culpables por haber sobrevivido a la enfermedad, viendo cómo otros, en su misma situación, no han tenido la misma suerte: ¿Por qué yo sí y ellos no?

Es importante ayudar a los pacientes a encarar los muy diferentes sentimientos que pueden generar: soledad, enfado, escepticismo, indiferencia… Las personas a su alrededor pueden ser de gran ayuda y no debe olvidarse que existen muchas organizaciones (una simple búsqueda en internet las mostrará) de ayuda tras la enfermedad.

Creencia 3: “En mi familia hay varios casos, luego yo también lo tendré.”

Está muy extendida, esta creencia. Es cierto que algunos tipos de cáncer tienen componentes genéticos (mama, ovario, intestino, próstata), pero la realidad es tozuda: sólo el 5% del total de cánceres va asociado a antecedentes familiares.

Lo que sucede es que hay muchos factores que influyen: la dieta, el sedentarismo, el tabaco… el estilo de vida, vamos y, por supuesto, la edad. Y que muchos de estos factores son compartidos por los miembros de una misma familia.

Como no deja de repetirse (y en esta web lo advertimos constantemente), un estilo de vida sano tiene efectos benéficos en la salud; por poner un ejemplo, el 90% de los cánceres de pulmón se da en fumadores. Los beneficios de dejar de fumar son evidentes, ¿verdad?

Creencia 4: El cáncer es una sentencia de muerte

El tratamiento del cáncer ha evolucionado muy favorablemente en los últimos años. Hasta los sesenta del pasado siglo era la segunda causa de muerte (por detrás de las enfermedades cardíacas) y la gente lo percibía como una enfermedad asesina.

No se hablaba del cáncer, como decíamos al principio y se trataba de ocultarlo para que el paciente no se enterara. Siempre acababan enterándose, claro, pero no se le decía para no hacerle sentirse condenado a muerte.

España es puntera en el tratamiento del cáncer, tanto como cualquier país de los más avanzados, o incluso mejor. Volviendo a los ejemplos del principio, la supervivencia a un cáncer de testículo es del 98%… aunque sigue habiendo cánceres malditos, como el de páncreas, cuya supervivencia en fases avanzadas es tan baja como del 1%.

En cualquier caso, es fundamental que el paciente reciba toda la ayuda y apoyo necesarios para tener una calidad de vida óptima en sus circunstancias. Esto incluye los casos extremos, en que un paciente terminal debe poder decidir cómo quiere pasar sus últimos momentos: si en el hospital, rodeado de tubos, o en su cama, rodeado de su familia.

Creencia 5: Se debe guardar descanso cuando se tiene cáncer

Es una revolución en el cuerpo, tener un cáncer. El impacto de la propia enfermedad es grande y también lo es el del tratamiento, que puede ser muy agresivo. Pero esto no necesariamente significa que el paciente se deba meter en la cama.

Si un paciente está acostumbrado a hacer ejercicio, meterle en la cama puede ser más pernicioso que otra cosa. No sólo le faltará algo, sino que está comprobado que el ejercicio adecuado puede ralentizar el avance del cáncer. ¿Cuál es el “ejercicio adecuado”? Muy fácil: el que el paciente quiera y pueda hacer, es una decisión exclusivamente suya (será de las pocas que no tomen los médicos) y, siempre que no esté expresamente desconsiderado, será beneficioso para la función cardíaca, para mitigar el cansancio, para su salud ósea y, desde luego, para su estado de ánimo.

Todo puede ayudar y los enfermos deben intentar seguir con esa actividad que disfrutaban antes del diagnóstico. Puede intentarse gradualmente, especialmente si la inactividad se ha mantenido durante un tiempo prolongado.