Qué deberías saber sobre anticonceptivos

con-el-medico

Hay muchos anticonceptivos diferentes a nuestro alcance hoy día, y es fácil que te sientas confundida sobre cuál puede ser el más adecuado para ti. Quede claro de antemano que lo ideal es que sea el ginecólogo quien te asesore. No olvides que se recomienda la visita al ginecólogo tan pronto se inician las relaciones sexuales y, bueno, en esa consulta puedes hablar sobre ello. Pero no todas las jóvenes lo hacen, y eligen el primero que se les viene a la cabeza, el que le recomienda una amiga o el que tienen más fácil de conseguir.

Con ello, pueden no usar el más efectivo o conveniente para su cuerpo. Además, podría causar diversos tipos de problemas, en lugar de proporcionarte una vida sexual sana y feliz. A continuación, te contamos cinco cosas que deberías saber.

1. Busca hasta que encuentres el método que te funcione mejor

No existe el anticonceptivo perfecto, pero sí que es posible encontrar el que resulte más idóneo en cada caso. Si no estás cómoda con la píldora que estás tomando, habla con tu ginecólogo para que la cambie. Te dirá probablemente que no es conveniente cambiar con demasiada rapidez, porque la matriz (o sea, el útero) puede tardar hasta tres meses en funcionar adecuadamente sin un sangrado por deprivación, o para que tengas sensibilidad anómala en las mamas.

2. Puedes tomar la píldora mes tras mes, es perfectamente normal

¿Sabías que la regla que se produce durante ese descanso de 7 días en la toma de la píldora (la píldora oral combinada) es por completo artificial? Quizá te sorprenda saber que se hace así sólo por una cuestión de tradición: las mujeres tienen la regla una vez al mes, es la costumbre. En el mundo animal eso no se da, evidentemente: una coneja se pasa su vida entera o bien preñada, o bien amamantando a sus crías. Dicho de otro modo: si tomas la píldora mes tras mes, sin descansos, no tendrás ninguna regla “natural”, y no pasa nada. Cabría pensar que el revestimiento del útero se engrosa cada vez más, pero no es así.

3. ¿Puede no ser conveniente para ti?

Hay una cuestión muy simple, y es ser, o no, dada a olvidos eventuales. Puede ser un problema, si eres olvidadiza. Si crees que puedes saltarte las tomas, a lo mejor deberías plantearte ponerte un implante, o incluso un dispositivo intrauterino: un DIU, vamos. No necesitarás tenerlo siempre presente y seguro que no se te olvidará en casa cuando te vayas de fin de semana…

4. Ten en cuenta los riesgos de cada método

Hay un factor clave que aún no hemos mencionado. Cualquiera de los métodos de que hemos hablado, píldoras, DIU, implantes… todos ellos podrán evitar que te quedes embarazada, pero no podrán evitar un eventual contagio de una ETS. Aunque te parezca increíble, la incidencia de las enfermedades de transmisión sexual aumenta. Y somos dados a pensar eso de que a nosotros no, pero… ¿estás segura al cien por cien de que tu pareja está libre de cualquier infección? ¿Y de que no tiene relaciones con nadie más? Es difícil, afirmarlo taxativamente, ¿verdad? En caso de duda, el único método que te protege son los preservativos.

Más riesgos: un DIU de cobre puede incrementar el riesgo de infección pélvica, y podría no evitar un embarazo ectópico. Pero un DIU hormonal (como el Mirena) no conlleva ninguno de ellos.

¿Tienes migrañas? Pues no debes tomar la píldora oral combinada, pero sí puedes tomar la de sólo progestina (POP).

¿Hay en tu familia antecedentes de trombosis venosa profunda, o de embolia pulmonar? Porque si es así, deberás hacerte un análisis de sangre antes de empezar con la píldora combinada.

Podríamos seguir. Pero lo que pretende este artículo es que hagas lo que toda mujer que empieza a tener relaciones sexuales debería hacer: ir al ginecólogo. Él o ella te preguntará sobre todo este tipo de cosas y sabrán aconsejarte de modo que el punto de partida con tus anticonceptivos sea el más adecuado.

5. Y… también tienen otras ventajas

Elige un método que te aporte ventajas. Por ejemplo, la píldora oral combinada bloquea las hormonas masculinas (sí, tú también tienes de esas hormonas) que estimulan las células de la `piel causantes de los granos, o del acné. Si tienes reglas intensas, podrás usar algún método que resuelva el problema, además de –claro está– evitar la concepción.