El miedo a tener un hijo

preocupación

Hoy tratamos de un trastorno relativamente común, que es el miedo a tener un hijo. Hay muchos factores que lo provocan, desde las posibles complicaciones del embarazo, malformaciones del niño, el dolor del parto y sus posibles complicaciones… Lo cierto es que todas las mujeres, sobre todo las primerizas, sufren esa situación, porque es un salto a lo desconocido, como aseveran varios estudios.

El parto, y como consecuencia el propio embarazo, puede ser algo muy intimidante, causa de una preocupación real. Incluso las mujeres que ya han tenido hijos pueden padecerlas, pues cada parto es diferente del anterior; y máxime si en embarazos o partos anteriores tuvieron algún tipo de complicación. A fin de cuentas, no sería normal no preocuparse por todo el proceso.

Desde luego que existen diferentes grados, desde una ansiedad lógica hasta el punto en que esos miedos se imponen, y la mujer que los padece evita a toda costa quedarse embarazada e incluso llegan a interrumpir un embarazo no deseado. Es cuando se habla de tocofobia, que es un trastorno recientemente descrito como tal.

Miedo intenso

Cuando se presenta el trastorno, existen diversas acciones que pueden ayudar a la paciente, pero todas ellas requieren que la mujer cuenten sus miedos con total franqueza y libertad, y, claro está, que los médicos, o las comadronas, los tomen en serio, lo que lamentablemente no siempre sucede; frases como “todas pasamos por ello” o “al final se te va a olvidar” o lindezas del tipo “la raza humana se habría extinguido hace siglos” están en la mente de quien no quiera, o no sepa, dar al trastorno la importancia que puede llegar a tener. Por tanto, no sólo requiere tener conciencia de la fotofobia, sino conocer las pautas de atención necesarias para solucionarla. Diversos estudios recientes, sugieren tratamientos conjuntos entre profesionales de la salud mental, comadronas y médicos.

La influencia del entorno

Hay una doble vertiente en este aspecto. Por un lado, están los relatos de otras mujeres de experiencias negativas durante el embarazo o el parto. Esto puede incrementar el miedo en una primeriza. Pero el lado bueno es que compartir las experiencias o los miedos supone hablar de ello, lo que constituye un gran paso, pues no solo permiten acabar con la sensación de aislamiento, sino informarse mucho más lograr cierto ánimo con todo ello.

En cualquier caso, el entorno puede jugar un papel relevante, pues hablar de ello puede resultar de ayuda, pero también puede incrementar la tocofobia, precisamente por conocer más problemas de terceros durante el proceso.

El cuidado adecuado

Rara es la mujer que no experimenta ansiedad ante al embarazo y el parto, por no hablar de las posibles complicaciones que pueda sufrir el niño. Lo importante es que, en los casos extremos, alguien –el médico o la comadrona– debe animarlas a hablar de sus miedos y no solo, repetimos, decirles que es lógico y que todo va a ir bien. Debe tenerse en cuenta, además, que varios estudios han reportado que la ansiedad durante el embarazo puede generar aspectos negativos tanto en la madre como en el hijo. Una intervención oportuna –o sea, temprana– puede ser crucial para evitarlos.