7 claves para adelgazar sano

Duda en la dieta

La ciencia no ha dado con la solución; y la única que nos ofrece es larga y bastante drástica. Todos hemos oído hablar de dietas milagrosas, capaces de hacernos perder una asombrosa cantidad de kilos en apenas unas semanas. Muchos hemos caído en la trampa y, en efecto, funcionan… pero sólo mientras se sigue el régimen. El mismo día que se abandona y se vuelve a las patatas fritas o a los spaghetti se empieza a recuperar peso, a la misma velocidad con que se perdió. E incluso se gana más del que teníamos al empezar.

Olvídate de las dietas yoyo. La única manera de adelgazar es, repetimos, larga y drástica. Larga porque hay que ir despacio; y drástica porque hay que cambiar los hábitos en materia de comida. Comentamos 7 reglas básicas que te ayudarán.

1. Sé ambicioso

Se tenía como norma el que el objetivo de pérdida de peso debía estar entre el 5 y el 10% del peso total: una persona de 60 kilos debería fijar su pérdida entre 3 y 6 kilos. Pues parece que hay que ser algo “más torero”. Una investigación publicada por el Journal of Human Nutrition and Dietetics afirma que el éxito pasa por fijarse al inicio del proceso el peso ideal al que se quiere llegar. En ese estudio se afirma que quienes se marcan metas más ambiciosas adelgazan casi el doble.

2. Come de todo…

En la mayoría de los casos, la razón para abandonar un régimen es el hambre. La gente piensa que durante el régimen hay que vivir a base de lechuga y porciones diminutas de pescado hervido o carne a la plancha.

Es un error. La manera ideal de adelgazar es comer de todo, naturalmente sin abusar de nada. No comer de todo supone además asimilar que a largo plazo se acabó para ti tu porción de tarta o tu plato de lasaña… y eso hace infeliz al más optimista. Una dieta equilibrada debe dejarte satisfecho y aportar la necesaria energía.

3. Y también de tus platos favoritos

Basta que nos digan que el chocolate (o la pasta, o el dulce) está prohibido para que tengamos auténticas ansias de él. Será un error desterrarlos por completo de tu vida; y la buena noticia es que no es necesario hacerlo.

Hay que darse alguna alegría y poder disfrutar ocasionalmente de algo que te gusta será un “atractivo” para seguir ese régimen. Será asegurarte de la sostenibilidad de tu dieta.

4. Recuerda eso de ‘mal de muchos…’

No vamos a llamar tonto a nadie, pero hacer sólo el régimen es más difícil que si alguien está en las mismas que tú, alguien que te cuente sus trucos y con quien compartir tus éxitos… o tus batacazos.

La ciencia, de nuevo, lo asevera. Un estudio de la American Psychological Association avalaba las ventajas, la utilidad de apoyarse en el grupo, como hacían hace años los “Weight watchers”: su éxito radicaba precisamente en esto.

5. Tómatelo en serio

Ya sabemos que quieres adelgazar; no, nos estamos refiriendo a tu compromiso: pero sí a que éste sea formal, que te lo tomes muy en serio. Aquí no ya hay uno, sino bastantes estudios que afirman que quienes se unen a grupos para adelgazar bajan hasta tres veces más si asisten a las reuniones semanales. Las probabilidades de éxito aumentan drásticamente.

6. Cuando llegue el momento, haz ejercicio

La experiencia afirma que la forma más fácil y segura de adelgazar es hacer régimen. Por lo menos al principio, por lo que no se trata de que te pongas a correr como un loco o de que te dediques por completo a un ejercicio intenso. Pero sí debes incrementar tu actividad física. Plantéatelo, si quieres, como hacer cosas que antes no hacías: sube por las escaleras en vez de usar el ascensor; bájate del autobús un par de paradas antes de tu destino, y camínalas a paso ligerito, cada vez que andes por la calle acelera el paso…

Piensa en lo que puede suponer una actividad física adicional y empréndela. Te ayudará con tu régimen

7. No te desesperes si caes en la tentación

Según algunos estudios, hasta el 98% de quienes están a régimen caen en un momento dado en la tentación de saltarse el régimen. El 98%… se parece mucho a “todos”, ¿verdad? De nuevo aparece aquí aquello de “mal de muchos…” Y es importante reaccionar adecuadamente a estas caídas. Nada de desesperarse y tirar por la borda lo ya logrado. No te muestres demasiado crítico contigo mismo.

¿Sabías que aceptar los errores propios es aceptarnos como seres humanos y que eso no solo nos hace más felices sino que nos devuelve al camino correcto mucho más fácilmente?