No solo por estar delgado estás sano

Donuts

¿Basamos el estado de salud en el peso?

Que no es bueno estar gordo lo tenemos todos cada vez más claro. Los gordos están, en mayor medida que los delgados, en situaciones de riesgo de una serie de enfermedades, algunas muy serias, como la enfermedad cardíaca o la diabetes. Pero lo cierto es que sería un error pensar que los delgados están sanos por el mero hecho de ser delgados.

La ciencia ha convenido en medir la gordura mediante una relación entre la estatura y el peso del individuo. Es el “Índice de masa corporal” o IMC. Si es superior a 25, se dice que tiene sobrepeso; y si llega o pasa de 30, se habla de obesidad. Hasta ahí todo bien, pero este índice no mide el porcentaje de grasa corporal, por ejemplo y, finalmente, no nos puede decir si la persona está sana o no.

Las claves: dieta sana y ejercicio

Un equipo de la Universidad de Sidney, en Australia, investigó durante un año los hábitos de dieta y ejercicio de un grupo de personas y sus conclusiones fueron que hasta un 23% de quienes tenían un IMC por debajo de 25 (no tenían sobrepeso) estaban el riesgo de tenerlo en el futuro. Más claro: las personas aparentemente sanas por su estatura y su peso pueden no estarlo si siguen un estilo de vida poco saludable.

Este es un hecho relativamente desconocido: “Yo estoy delgado porque como poco y, por tanto, no necesito hacer ejercicio”. Esta aseveración es completamente falsa. Puede parecer sano, pero también puede no estarlo, y en la misma medida que cualquier obeso.

Si pensamos en la enfermedad cardíaca, o en el ictus, o incluso en el cáncer, los factores de riesgo que la mayoría citaría son el tabaco, el colesterol, la tensión arterial y el peso. Y olvidarían dos fundamentales: la dieta insana y el sedentarismo. Ambos son importantísimos: tanto, que un reciente estudio asegura que el sedentarismo es tan malo como fumar, si no más.

Y… afectan también al cerebro

Varios estudios lo muestran: comer muchos alimentos con grasas o en azúcar tiene efectos negativos sobre la memoria y el aprendizaje. Además, en efecto aparece en muy poco tiempo, tan poco como apenas una semana. Una investigación de la Universidad de Oxford mostró que un grupo de adultos que basó su dieta en comidas grasas (75% de las calorías consumidas procedentes de alimentos grasos) tenían peores resultados de atención, memoria y estado de ánimo que quienes seguían una dieta normal.

Hay más investigaciones que muestran los efectos perniciosos de una dieta no sana en la salud, no sólo en la salud física, sino en la mente, aun cuando la diferencia de pesos entre los voluntarios sometidos a estudio no era grande.

La conclusión está clara: no vale escudarse en estar delgado para comer mal y no hacer ejercicio. Las consecuencias pueden ser las mismas que si se está gordo.