5 razones para ir al podólogo

podólogo

Aunque habitualmente no les prestamos demasiada atención, los pies son una de las partes más importantes del cuerpo. Contar con una buena salud podológica puede prevenir diversos problemas que no solo afectan a los pies, sino también a los tobillos, las rodillas, las caderas o, incluso, la columna. Además, los pies son el área donde pueden manifestarse algunas enfermedades sistémicas, como la artrosis o la diabetes, por lo que las visitas al podólogo son importantes no sólo cuando tenemos algún dolor o molestia, sino dentro del cuidado general de la salud.

¿Por qué son importantes nuestros pies?

Los pies nos mantienen erguidos y nos permiten caminar, nos ayudan a mantener el equilibrio sobre superficies desiguales y evitan que nos caigamos. Son los primeros en absorber cualquier impacto que provenga del suelo, porque funcionan como amortiguadores que transmiten la fuerza de reacción hacia la rodilla y la cadera, los cuales utilizan los músculos, los ligamentos, los tendones y el sistema nervioso para mantenernos en equilibrio.

Como curiosidad, andamos alrededor de 10.000 pasos diarios y descargamos el doble de nuestro peso en cada paso y hasta cuatro veces más si corremos o practicamos algún deporte, por lo que cuidar los pies y la pisada visitando regularmente al podólogo es fundamental.

El podólogo (tradicionalmente denominado callista) es el profesional que se encarga del estudio, el diagnóstico, el tratamiento y la rehabilitación de cualquier problema que se pueda presentar en los pies. Siempre es conveniente hacer una visita cuando tenemos alguna molestia o dolor, pero hay otras razones de peso para ir al podólogo:

1. Las etapas de crecimiento

No hay una edad concreta para empezar las visitas al podólogo, pero para los bebés existe la subespecialidad de podopediatria, que valora los reflejos o si existe algún problema congénito del pie. Y a partir del año y medio aproximadamente y hasta que el niño crece y el pie se desarrolla de forma definitiva, es importante estar atento a cualquier signo que nos pueda indicar algún problema y hacer un seguimiento de la evolución de la pisada para obtener información sobre alguna alteración, como que el niño tenga pie plano o cavo, que puede corregirse con el uso de plantillas personalizadas.

podología infantil

2. Como prevención

Cualquier pequeño problema que no se trata puede tener consecuencias más importantes a medio y largo plazo y afectar no sólo al pie, sino también a los tobillos, las rodillas, las caderas o la espalda. Por este motivo siempre es conveniente hacer un estudio biomecánico o de la pisada, que ayudará a diagnosticar y a prevenir la aparición de lesiones musculares y osteoarticulares, como la fascitis plantar, la tendinitis, las sobrecargas musculares, etc. Un dato a tener en cuenta es que las mujeres son cuatro veces más propensas a presentar problemas en los pies debido al calzado con tacón y a las punteras estrechas, por lo que la visita al podólogo se hace necesaria para detectarlos en fases tempranas y para obtener las pautas necesarias que eviten problemas futuros, como la elección de un buen calzado.

3. La práctica deportiva

Al practicar cualquier deporte se realizan miles de repeticiones de determinados gestos que causan sobrecargas en los pies. Y el número y la intensidad de las pisadas varía según la actividad en concreto. Tanto si se quiere comenzar a hacer deporte como si ya se practica, es importante la visita al podólogo deportivo, que estudiará la pisada y el gesto deportivo y ofrecerá asesoramiento sobre cuál es la mejor manera de realizar cada actividad concreta o qué calzado es el que más nos conviene y, en caso necesario, aconsejar un tratamiento con plantillas personalizadas o ejercicios. De este modo se consigue que la práctica deportiva sea eficiente y evita posibles alteraciones de nuestras estructuras que puedan suponer un mal funcionamiento o que puedan convertirse en lesiones.

estudio de la pisada

4. Tratamiento de enfermedades que afectan a los pies

Las lesiones en los pies, los tobillos, las rodillas o el dolor de las articulaciones al caminar son la causa más evidente para ir al podólogo, que ayudará a detectar si existe alguna anomalía y valorará un posible tratamiento.

También es conveniente si se utilizan plantillas o calzado ortopédico para corregir algún problema, como los pies planos o pies cavos, ya que es necesario hacer un seguimiento de su evolución y el podólogo puede aconsejar cómo evitar las posibles molestias. O cuando se tienen dedos en garra.

Cuando se presentan otros problemas, como la hiperqueratosis (durezas o callos), la uña encarnada (el borde de la uña se clava en la piel del dedo del pie), la bromhidrosis (olor de pies debido a la sudoración) o infecciones de los pies o las uñas. La visita al podólogo es recomendable para detectar si existe una causa concreta, para tratarlos con los instrumentos adecuados y, si es necesario, recomendar medicamentos antifungicidas o antibacterianos.

Otro caso en el que es conveniente visitar al podólogo de forma regular es si se tiene diabetes y se siente alguna molestia en los pies o al caminar, ya que esta enfermedad puede provocar mala circulación en las extremidades. O si se toman medicamentos anticoagulantes, como el sintrom.

5. En la tercera edad

Como los problemas que no se tratan tienden a agravarse, en la tercera edad es común que, ya sea por este motivo o por un mal uso del calzado, se produzca un aplanamiento del pie, juanetes o dedos en garra, que deben ser tratados por el podólogo para evitar cualquier molestia o inseguridad al caminar, que en las personas mayores puede tener consecuencias, como caídas, que agraven su estado de salud.

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Un 80% de la población sufre problemas estructurales en los pies, pero muchas personas se dan cuenta cuando las afecciones ya se encuentran en un estado avanzado.

pies

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