¿Problemas de digestión? 4 consejos muy fáciles de seguir que te ayudarán

digestión

1. Come algún plato especiado…

Como, por ejemplo, añadir algo de jengibre rallado a una ensalada. Debe tomarse crudo, y constituye un antídoto perfecto contra la indigestión. También puedes tomarlo en infusión, cortando una rodaja de la raíz y dejándola infundir cinco minutos, como si se tratara de un té, antes de beberla. Podrá calmarte el estómago si lo tienes revuelto, ayudará contra las náuseas y acelerará tu digestión.

También pueden ser de ayuda las semillas de hinojo, que son un ingrediente habitual de las comidas china e india. Ayudan a relajar los músculos que afectan al intestino, reduciendo la hinchazón y acelerando también la digestión. Puede, como el jengibre, tomarse también en infusión. Varios medicamentos las incluyen.

2. … y amargo

Los alimentos amargos y ácidos estimulan los jugos digestivos, que contienen las enzimas digestivas, cruciales para descomponer los alimentos y para su posterior absorción. Es tan fácil como empezar con una ensalada de rúcula y espinacas, añadiendo un poco de zumo de limón. También valdría un vaso de agua con el zumo de medio limón, tomado media hora antes de comer. Estimulará la secreción de los jugos digestivos en el estómago.

3. No te dé pereza

Haz algo de ejercicio, pues si te emperezas también la digestión será perezosa. Un poco de ejercicio estimulará la motilidad intestinal (los movimientos peristálticos del intestino, que hacen que los alimentos avancen intestino adelante). También ayudarán a regular la defecación.

Después de comer trata pues de evitar el sofá, aunque te lo pida el cuerpo. Lo ideal es un paseo no muy largo y tranquilo (15 minutos bastarán).

4. Bebe mucha agua

Debes mantenerte bien hidratado; seguro que a estas alturas ya sabes que es fundamental, pero es que también lo es para la digestión. Si no bebes la suficiente agua, el cuerpo la obtendrá de donde pueda: por ejemplo de los alimentos que comes. Esto endurecerá las heces, lo que acabará provocando su endurecimiento y el inevitable estreñimiento, en consecuencia.

El agua, además es parte de los jugos digestivos del estómago y la falta de ella reducirá su secreción. Esto traerá varios problemas, como gases e hinchazón, así como náuseas. No olvides que debes beber al menos dos litros diarios.