6 razones por las cuales el ejercicio que haces no te está dando resultados

Báscula

A pesar de tus esfuerzos por seguir a rajatabla los objetivos que te has impuesto, a pesar de que no te bebes esa segunda cerveza que todos a tu alrededor toman, y de que ya no pides ese pincho de tortilla a media mañana, parece que todo sigue igual: no has adelgazado, no has ganado fuerza ni resistencia o no eres más rápido. Y te crees, con toda razón, injustamente tratado. ¿Qué puede estar fallando? Nuestras sugerencias te darán alguna pista.

1. ¿Te has trazado un plan?

Un plan es fundamental para alcanzar tus metas y, una vez logradas, para mantener los resultados. Podrás elaborar tus rutinas de ejercicio conforme a tu horario laboral, por ejemplo. Además, te permitirá con sólo mirarlo saber que estás haciendo todos los ejercicios que has planeado. De lo contrario, es muy fácil olvidarte de, por ejemplo, los estiramientos, lo que puede influir para mal en el resto de tu rutina de ejercicio.

Nuestra sugerencia:

Traza tu plan durante el fin de semana, cuando puedes hacerlo con toda calma y pensar qué ejercicios quieres hacer, y cuándo. El lunes, con solo un vistazo podrás ver cuándo abordar esa sesión intensa que dejaste abierta el domingo.

2. ¿Tus ejercicios son variados?

Puede suceder que veas resultados al principio y que compruebes, al cabo de unas semanas, que no sigues avanzando. No es raro: eso significa que tu organismo ya no responde a los estímulos que, cuando fueron “nuevos” para el cuerpo, dieron buenos resultados. Hay que buscar una forma diferente de estimularlo.

Nuestra sugerencia:

Fíjate bien, detenidamente, en todas las áreas de tu rutina, desde el tapiz rodante hasta los ejercicios de resistencia, y “mézclalos”. Encuentra diferentes usos de las pesas, o varía tus ejercicios de estiramiento. ¿Haces jogging? Pues altérnalo con un rato de bicicleta estática, o de elíptica, o de natación. El caso es variar las rutinas.

3. ¿Haces demasiado ejercicio?

O, dicho de otro modo, ¿descansas lo suficiente? No hacerlo debidamente puede someter el cuerpo a una indeseable sobrecarga, generando un estrés que mermará tu rendimiento y por tanto tus resultados. También pueden generarse lesiones.

Nuestra sugerencia:

Descansa dos días a la semana: es un mínimo en alguien que hace ejercicio con regularidad. Si encuentras que esos días te falta algo, que puede pasar, haz una sesión de yoga, o da un largo paseo. Pero no te sientas mal si un día te quedas en casa con los pies en alto oyendo música.

4. ¿Qué pasa con la comida?

El ejercicio no abre la puerta a comer todo lo que te apetece. No debes hacer en la tentación de desquitarte con bollos rellenos de crema y mermelada o cosas así, pues podría anular lo ganado con el ejercicio. Desde luego que después del ejercicio hay que restaurar los tejidos, pero con cabeza. Un batido de proteínas y un plátano, por ejemplo. O un pan integral con hummus (ese delicioso puré de garbanzos especiados), un buen yogur griego con frutas del bosque… la oferta es amplia.

Nuestra sugerencia:

Intenta ser creativo. Hay que comer de todo: hidratos, proteínas y grasas, pero procura que los hidratos sean de absorción lenta, las proteínas de calidad, como las de la carne, y las grasas no animales: el aceite de oliva es óptimo. Pero evita el azúcar, las harinas refinadas, la grasa animal y los alimentos procesados.

5. ¿Haces tanto ejercicio como crees?

No siempre es sencillo calibrar la cantidad e intensidad del ejercicio realizado, sobre todo si eres principiante. El concepto de “sesión dura” (de ejercicio) puede interpretarse e muchas maneras, y conviene tener claro el concepto.

Nuestra sugerencia:

¿Por qué no te haces con uno de esos dispositivos que te ayudan a medirlo? Te informan sobre el ritmo cardíaco y si eso que te parece ejercicio intenso no es, en realidad más que un mero calentamiento. Te permitirá, en resumen, saber a qué atenerte.

6. Y ¿fuera del gimnasio?

¿Te mueves lo suficiente fuera del gimnasio, o cuando acabas tus sesiones? No queremos chafarte, pero un par de sesiones semanales pueden no bastar, aunque te castigues a fondo. Si luego vas de taxi en taxi o coges el coche para cualquier recado, desde luego que no será suficiente, sobre todo si pretendes adelgazar.

Nuestra sugerencia:

Afortunadamente para ti ya tienes claro que el ejercicio es fundamental para la salud. ¿Por qué no te fijas una meta de 15 ó 20 minutos diarios de ejercicio “incidental” –naturalmente además de tu par de sesiones semanales? Puedes, por ponerte algún ejemplo, subir por las escaleras en lugar usar del ascensor; bajarte del autobús una o dos paradas antes de tu destino; andar a paso más rápido, de modo que aceleres tu ritmo cardíaco… todas esas actividades extra te va a suponer una ayuda inestimable: ¡todo cuenta!