Sangre en las heces: 8 causas de que aparezca

papel higiénico

Siempre desencadena la alarma, encontrar que hay sangre en la deposición. Y, si asustarse no conduce a nada, es bueno que se produzca cierta alarma, porque, como veremos a lo largo de este artículo, siempre hay que investigar las causas de que aparezca. De modo que, como norma, hay que ir al médico para que averigüe las causas.

Hay muchas, y muy variadas. Si se trata de sangre roja y brillante, la más notoria, se deberá a problemas del final del tracto digestivo. Pero si se trata de sangre negruzca y de aspecto pegajoso, el problema está antes del intestino grueso y la visita al médico debe ser inmediata.

A continuación explicamos las posibles causas.

1. Hemorroides

Es el trastorno más frecuente de que haya sangre. También se las conoce como almorranas y consisten en la inflamación o irritación de los vasos sanguíneos que irrigan la zona. Producen molestias, cuando no un dolor agudo, en el área del ano. Pueden ser internas o externas y, si se trata de éstas últimas, se pueden notar al tacto, o bien verse mediante un espejo.

Con frecuencia desaparecen por sí solas a los pocos días, pero si no es el caso, en la farmacia se pueden encontrar productos sin receta, geles y pomadas, que aliviarán el trastorno. Tu farmacéutico podrá recomendar el más adecuado para curarlas.

En cualquier caso, ante la duda, una visita al médico confirmará la causa.

2. Una fisura en el ano

Las fisuras son pequeños desgarros del tejido que reviste el ano, debido a una tensión anómala de ese tejido. Con frecuencia está producida por el estreñimiento y a las dificultades para defecar que éste conlleva. Hasta una de cada diez personas tendrá alguna a lo largo de su vida, y pueden llegar a ser extremadamente dolorosas.

Se ven a simple vista y normalmente se curan solas, siempre que se mantenga bien limpia la zona, con lo que conviene evitar el papel, que además tiene un efecto abrasivo, y sustituirlo por agua y jabón. Asimismo, el estreñimiento es su mayor enemigo, con lo que conviene evitarlo. De nuevo, tu farmacéutico podrá recomendar medicamentos sin receta tanto para paliar el dolor como para evitar el estreñimiento.

3. Diverticulitis

Los divertículos son pequeñas hernias que se forman en el interior de la pared del intestino grueso, en los puntos en que el tejido es más débil. Los vasos sanguíneos atraviesan la pared del colon y, cuando se inflaman y erosionan, aparece el sangrado, que se vierte al interior del colon: hablamos entonces de diverticulitis.

La diverticulitis puede ser dolorosa y, además del sangrado, puede causar cambios en los hábitos intestinales e incluso fiebre, aunque normalmente estos síntomas no se presentan.

Los divertículos son permanentes y a efectos de evitar el sangrado, suele bastar una dieta rica en fibra y una buena hidratación.

4. Una úlcera de estómago

Una úlcera de estómago, o péptica, es una herida en la pared del estómago o del duodeno, que es la parte del intestino más cercana a aquél. La sangre que aparece como consecuencia de la úlcera es de color negro y de apariencia como de alquitrán, y es lo que se llama heces en forma de melena.

mujer sentada en el váter

Las úlceras está habitualmente provocadas, en un 90%, por una bacteria, la Helicobacter pylori; el 10% restante puede ser consecuencia de medicamentos como anti-inflamatorios no esteroideos u otros. La creencia general de que el estrés puede causarla es falsa, aunque desde luego puede agravar los síntomas, sobre todo si, como consecuencia de la tensión, abusas del café, o si fumas, o si bebes demasiado alcohol. Y, por cierto, uno de los factores que aumentan el riesgo de padecerlas es fumar, por lo que, una vez más, se aconseja dejar el tabaco inmediatamente.

La visita inmediata al médico, que efectuará o pedirá las pruebas pertinentes, es obligada si te ves ese tipo de sangre en las heces.

5. Una gastroenteritis

Una gastroenteritis es una infección del intestino y, como tal, puede deberse a un virus o a una bacteria, o bien a una intoxicación alimentaria. El síntoma más habitual es la diarrea, pero también puede conllevar vómitos, dolor en el abdomen, deshidratación (consecuencia de la diarrea) y sangre en las heces. Incluso puede ir acompañada de fiebre, dolor de cabeza y hasta extremidades doloridas, como en una gripe. Hasta una de cada cinco personas puede llegar a padecer un episodio anual de gastroenteritis.

Una consecuencia de la diarrea, que conlleva frecuentes visitas al cuarto de baño y constantes limpiados de la zona anal, es la irritación de la piel de la zona, que puede llegar a sangrar. O sea que la sangre puede no proceder del intestino sino de la zona final. De nuevo, debe ser un médico que determine la causa.

6. La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII)

Es una enfermedad crónica que causa que una parte del intestino se inflame, y es poco frecuente. No debe confundirse con el Síndrome de Intestino Irritable.

Hay dos tipos fundamentales: La Colitis ulcerosa, que afecta al intestino grueso, y la Enfermedad de Crohn, que puede afectar a cualquier zona del intestino. Tanto la Colitis como el Crohn pueden provocar diarrea, cansancio y adelgazamiento. Si afecta al intestino grueso es cuando aparece la sangre. No hay cura para este tipo de trastorno. Sí existen organizaciones (busca en internet) con grupos de soporte y comunidades de afectados que pueden resultar de mucha ayuda.

7. Cáncer colorrectal

Es frecuente ponerse en lo peor, y es habitual que lo primero en que pensamos al ver sangre en las heces es cáncer. Y, afortunadamente, la probabilidad de que se trate de la temible enfermedad es muy pequeña. De modo que no debe causar alarma, pero, como venimos diciendo, la visita al médico es obligada. Damos algunos datos del cáncer de colon.

Según la Asociación Española Contra el Cáncer, el cáncer colorrectal es el de mayor prevalencia, tanto en hombres como en mujeres, en España. Afecta a uno de cada 20 hombres y a una de cada 30 mujeres antes de los 74 años. Es insidioso, pues tarda en producir síntomas, que suelen ser dolores, diarrea o estreñimiento, cansancio y sangre en las heces.

8. Consecuencias de la radioterapia

Uno de los tratamientos frecuentes contra el cáncer es la radioterapia. Si se ha utilizado para tratar un cáncer de útero, de ovarios, de próstata o de colon, puede dañar la zona rectal, produciendo el sangrado, además de urgencia para ir al cuarto de baño.

Este trastorno se llama proctopatía y se presenta al poco tiempo de emprender el tratamiento. Suele perdurar no más de dos semanas después del final del mismo. Los radioterapeutas avisarán previamente al paciente de este efecto secundario.
El corolario de este artículo es lo que hemos venido repitiendo: cualquier sangrado rectal requiere la visita inmediata al médico.