Dos cosas que hacemos mal en el cuarto de baño

Cuarto de baño

A pesar de los esfuerzos que podamos hacer diariamente en materia de higiene, todos estamos de acuerdo en que el cuarto de baño no es un sitio especialmente limpio. No se trata de entrar en detalles, pero los expertos nos hablan de dos errores habituales que propician la abundancia de bacterias en ese recinto.

Número 1: tirar de la cadena sin antes bajar la tapa

Diferenciando entre tapa y asiento, la mayoría de los hombres (se estima en el 68%, o más), no baja el asiento después de utilizar el inodoro, y ¡mira que las mujeres lo llevan mal! Sin entrar en la estética, que indiscutiblemente les da la razón a ellas, ¿hay algún problema en dejar el asiento –y, por tanto, la tapa– levantado? Pues sí que lo hay.

Al tirar de la cadena, el agua evacua el contenido del retrete, que contiene varias bacterias, algunas de las cuales son peligrosas: Salmonella y Shigelia, entre otras, y en grandes cantidades. El funcionamiento correcto del sanitario requiere una descarga potente, que será la manera de que el agua limpie también las paredes, arrastrando la suciedad hacia el sumidero. Pero esa descarga produce salpicaduras, un aerosol de gotas diminutas que se expanden por el aire, hasta a cinco metros de distancia, según algún estudio. Estas salpicaduras contaminan el cuarto de baño entero, pues pasan al lavabo, al suelo, a las toallas y… hasta a los cepillos de dientes.

No hay una manera, digamos absoluta, de evitarlo, porque la tapa del retrete no lo cierra herméticamente. Pero el hecho de bajarla antes de tirar de la cadena disminuye en gran medida la expansión del aerosol.

Número 2: poner la escobilla húmeda en su soporte

Pero sigamos con el proceso. ¿Qué sucede cuando la descarga no ha eliminado por completo la suciedad? Pues que recurrimos a la escobilla, lo que trae a la palestra un nuevo factor preocupante.

Escobilla del váter

Después de barrer los restos de suciedad, ponemos la escobilla en su soporte, generalmente un recipiente donde encaja. Pero, aunque no se vea a simple vista, la escobilla contiene restos de la suciedad, de modo que al meterla en su recipiente ahí queda todo: si quisiéramos hacer un cultivo con esa suciedad (no olvidemos que no es ya suciedad, sino muchas bacterias diferentes) no lo haríamos de otras maneras. El recipiente tiene las condiciones idóneas de humedad para que los gérmenes se multipliquen.

La escobilla debería lavarse (idealmente, desinfectarse) y secarse bien antes de guardarla en su recipiente. Esto resulta imposible de hacer tras cada uso, claro. Esta es la razón por la que los expertos desaconsejan por completo el uso de la escobilla, un adminículo incompatible con una higiene estricta y que recomiendan no tener en el cuarto de baño.

¿Qué hacer, entonces? Lo ideal es usar productos de limpieza con poder desinfectante, por supuesto con guantes, para la limpieza del inodoro.