9 consejos para prevenir las enfermedades de los niños en invierno

niña resfriada en la cama

Las bajas temperaturas y el sistema inmunológico aún inmaduro de los más pequeños hace que los procesos gripales y catarrales y los problemas respiratorios estén muy presentes en las consultas de pediatría en invierno. Aunque no podemos evitar que se contagien de algunas enfermedades, sobre todo si están en contacto con otros niños, sí podemos practicar algunos hábitos –y enseñarles otros– para intentar disminuir las posibilidades de que se enfermen en esta época del año.

Gripe, faringitis, amigdalitis y problemas respiratorios como bronquitis y bronquiolitis son las enfermedades más comunes de los niños en invierno. Aunque las bajas temperaturas no son las responsables directas de estas patologías, sí que favorecen su aparición, ya que el frío hace que los cilios o pequeños pelillos que tenemos en la nariz pierdan movilidad, por lo que su función como barrera protectora frente a los microorganismos es menos eficaz. Y como el sistema inmunológico de los niños aún no está suficientemente desarrollado, su capacidad defensiva es menor. En general, estas enfermedades invernales suelen ser algo puntual, pero debemos tener en cuenta que si no se tratan correctamente pueden evolucionar en enfermedades crónicas o afectar gravemente a la salud de los niños.

Para prevenir las enfermedades de los niños en invierno, podemos poner en práctica algunos consejos:

1. La casa, ventilada y con la temperatura correcta

En invierno, el frío y la falta de luz hacen que pasemos más horas en casa, por lo que debemos mantenerla en condiciones óptimas para prevenir enfermedades:

  • Ventilarla al menos durante diez minutos cada día para limpiar y regenerar el aire.
  • Mantener la casa a una temperatura templada, sin la calefacción demasiado alta. Hay que procurar que el organismo utilice sus mecanismos reguladores de la temperatura y se acostumbre a adaptarse al frío.
  • Utilizar humidificadores, ya que la calefacción reseca el ambiente y puede agravar algunas infecciones.

2. Lavarse las manos a menudo

Lavarse bien las manos es una de las medidas más importantes para evitar la propagación de los gérmenes en la familia. Sobre todo antes de comer, al llegar a casa y si se ha estado en contacto con otros niños.

3. Estornudos y toses, en el brazo

Así como debemos procurarlo los adultos, es positivo inculcar en los niños el hábito de estornudar y toser tapándose con el brazo para evitar la propagación de virus y bacterias a través de las manos. También se deben utilizar pañuelos desechables de papel para sonarse la nariz.

4. Abrigar, de manera razonable

Es normal ver a los niños demasiado abrigados en invierno, cosa que puede ser contraproducente. Lo ideal es abrigar razonablemente: mucho cuando se va a salir al aire libre (sobre todo tapar la nariz y la boca) y no tanto en ambientes más caldeados por la calefacción. También debemos evitar en los posible los cambios bruscos de temperatura, y en el caso de que se produzcan (por ejemplo en el coche o en el transporte público) abrigarlos y desabrigarlos según la temperatura en cada momento.

niña jugando en la nieve

5. Evitar sitios cerrados muy concurridos y el contacto con otros enfermos

Como ya hemos comentado, el sistema inmunológico de los niños es más débil, por lo que están más expuestos a los virus y bacterias que pueden acumularse en sitios concurridos y cerrados. Por el mismo motivo, también debemos evitarles el contacto con otros enfermos.

6. Evitar el humo del tabaco

Los tóxicos que inhalan los niños a través del humo del tabaco hacen que disminuyan aún más sus defensas y puede provocar y agravar problemas respiratorios.

7. Dieta adecuada

En invierno debemos aumentar el consumo de alimentos ricos en vitaminas A y C, como frutas y verduras, que ayudan a fortalecer las defensas de los niños.

comiendo mandarinas

8. No compartir utensilios con otros niños

El contagio de las enfermedades es muy común entre los niños. Para intentar prevenirlo, debemos procurar que no compartan utensilios como cubiertos, vasos platos o chupetes.

9. Vacunar contra la gripe

Los niños y los ancianos tiene las defensas más débiles, por lo que junto a otras poblaciones de riesgo tienen la opción de vacunarse contra la gripe para reducir la posibilidad de contraer la infección y contagiar a otras personas. No es necesario vacunar a un niño sano, pero puede tomarse esta medida con la gripe estacional si los padres lo solicitan o si el pediatra lo considera necesario.

En general, es recomendable visitar al pediatra si el niño continúa con síntomas tras dos días, está cansado y decaído o no tiene apetito. Y nunca está de más realizar una consulta ante cualquier duda, aunque los síntomas no parezcan graves.