¿Tu hijo sufre ciberacoso? 5 cosas que debes saber

Ciberacoso en los niños

No es en absoluto un fenómeno nuevo, pero el acoso sigue presente en nuestras vidas. Ahora lo llamamos bullying y ha causado varios suicidios recientes en niños en edad escolar, y en no tan niños, que simplemente no podían soportar verse constantemente atacados, en el entorno que fuera. Muertes especialmente terribles, fruto de la maldad, unida a la inconsciencia de los culpables que suelen tratar de defenderse alegando que “sólo lo hacían como una broma” y que se amparan en el grupo para no sentirse culpables.

Al acoso físico se ha unido recientemente –tan reciente como los móviles- el ciberacoso: el envío constante de mensajes, la publicación en las redes sociales de información comprometedora… existen todas las variedades. Y el problema es que si el acoso “presencial” es difícil de detectar y de atajar, mucho más lo es el ciberacoso, porque la víctima no tiene un lugar donde se encuentra a salvo. El ciberacoso entra en la casa, en el dormitorio de la víctima, allá donde antes se encontraba a salvo. Es más difícil escapar de él.

Ciertos estudios afirman que, si se corta inmediatamente, los daños pueden no ser “mayores”. Por eso es fundamental detectarlo y cortarlo pronto. A continuación, mostramos 5 cosas que hacer si tu hijo se ve sometido a esta práctica deleznable.

1. Habla y, sobre todo, escucha

Tal como harías en caso del acoso presencial, con objeto de buscar juntos una solución. Llegado el caso, si las cosas empeoran habla con el colegio y, de ser posible, con los padres de los acosadores. No pretendas quitar el móvil a tu hijo, porque se sentirá aislado y el remedio será peor. De hecho, una de las razones por las que el niño oculta el problema es el miedo a que se lo quiten. Comprueba los “settings” de privacidad del dispositivo, por si de ahí pudiera surgir alguna idea.

Otro problema es el miedo a la solución, al problema adicional que puede causarles el verse tildados de chivatos, con las consiguientes represalias. Es importante, por tanto, que el colegio y los padres de los acosadores conozcan el problema: sin su ayuda será muy difícil solucionarlo.

2. Si puedes, habla con los culpables…

Si el acoso está establecido y las cosas se han enconado, puede no ser suficiente hablar con tu hijo, y será necesario involucrar a los padres de los culpables. Puede no ser fácil. Podrían no creer realmente que la cosa pasa de una chiquillada o incluso, dados los avances tecnológicos, no saber qué es eso del ciberacoso. Te puedes encontrar con que los padres se convierten en encubridores –en cómplices, en última instancia- de sus hijos.

Tendrás en este caso que hacerles ver que el que haya un hashtag con su nombre, que divulguen fotos en contra de la voluntad de tu hijo, que le digan “vamos todos al cine, menos tú”… son matices diferentes de una misma cosa. Es necesario hacérselo ver a los padres, y será parte de la solución.

3. … pero evita enfrentarte a los acosadores

Incluso si eres capaz de mantener la calma ante los acosadores de tu hijo, no te encares con ellos. Estarán a la defensiva y se negarán a reconocer el impacto de su conducta. Deben ser sus padres quienes lo hagan, no tú, y es más inteligente y fructífero lograr que lo hagan. Y el colegio, claro, deberá igualmente ser de gran ayuda, pues podrá hacerles ver el daño que causan, el mal que pueden provocar “sólo por hacer bromas” que, como dijimos antes, es lo primero que suelen decir.

4. No le quites el móvil

Le estarías castigando, además de aislarle de su mundo. No tienes más que ver cuánto tiempo pasan al día chateando para comprender la importancia que tiene en sus vidas. Procura ver con él, y controlar, la privacidad del dispositivo por si fuera posible convertirlo en un lugar seguro.

5. Prevé el acoso: habla ya mismo con tus hijos

Convendría que todos habláramos de esto en el momento en que tienen su primer móvil. Sería raro que no tuvieran ya siquiera un atisbo de lo que es al acoso, aunque no lo sufran en carne propia. Posiblemente ya hay en su clase alguien que es el blanco de las chanzas de los demás. Introduce el tema de modo casual, y estate atento a sus reacciones. Asegúrate de que comprenden lo enormemente injusto que es y que les puede pasar a ellos, tanto presencialmente como a través del móvil. Prevenir el acoso será siempre mejor que curarlo.