Qué es el microbioma

metro atestado

Imagínate una gran estación del metro en hora punta, atestada de gente que viene y que va, con prisas por llegar a su destino; ahora, imagínate eso mismo, pero a tamaño microscópico. Bueno, pues eso te da una idea del interior de tu intestino, que contiene millones de millones (o sea, billones) de organismos: bacterias, hongos, parásitos, virus… de miles de tipos diferentes y que en las personas sanas coexisten pacíficamente en equilibrio, no sólo en el intestino sino también en el resto del cuerpo. También se llama microbiota.

El papel de microbioma, que es único para cada individuo, es importantísimo para las miles de operaciones que tienen lugar constantemente en el cuerpo humano, y hay incluso quien lo considera un órgano. La composición, pues, es variada y viene determinada por el ADN.

La primera relación del cuerpo con el microbioma tiene lugar al nacer, cuando atravesamos el canal del parto; posteriormente, la lactancia lo completará, por lo que depende del propio microbioma de la madre. Luego, la dieta y el entorno lo modificarán.

Los componentes del microbioma, a escala global, son generalmente simbióticos, es decir, benefician al organismo que los hospeda (el cuerpo) y a su vez se benefician de él. Pero no toda la población “microbiómica” es beneficiosa. Algunos componentes (afortunadamente los menos) son patógenos, es decir, capaces de provocar enfermedades; en situación normal, no dan guerra y se mantienen tranquilos merced al equilibrio entre los organismos beneficiosos y los perjudiciales. Pero cuando se altera el equilibrio se produce la llamada disbiosis, que vuelve al cuerpo proclive a la enfermedad. ¿Qué cómo se rompe el equilibrio? Pues por una enfermedad infecciosa, por una dieta inadecuada o por la toma prolongada de antibióticos y otros medicamentos anti-bacterias.

Por qué es beneficioso

El estudio a fondo del microbioma es relativamente reciente, por lo que aún no se conocen todas las funciones del organismo que soporta. Pero sí sabemos que:

  • Estimula el sistema inmune.
  • Destruye los componentes potencialmente tóxicos de algunos alimentos.
  • Sintetiza algunas vitaminas y aminoácidos (vitaminas del grupo B, vitamina K). Por ejemplo, las enzimas clave para la síntesis de la vitamina B12 no se encuentran más que en bacterias, ni en plantas ni animales.
  • Descompone los hidratos complejos (almidón, fibra) en la parte final del intestino. La fermentación de las fibras no digeribles conlleva la producción de ácidos grasos de cadena corta (SCFA) que el cuerpo usa como nutrientes y juegan un papel importantísimo en la función muscular y en la prevención de enfermedades crónicas (incluyendo algunos cánceres) y de trastornos intestinales. Varios estudios afirman que los SCFA son beneficiosos frente a la enfermedad de Crohn y la diarrea provocada por los tratamientos antibióticos.
  • Ayuda a regular los niveles de colesterol y de glucosa.
  • Sirve de protección frente a organismos patógenos que pueden penetrar en el cuerpo (con la comida, el agua, etc.)
  • Evita la proliferación descontrolada de bacterias patógenas en el intestino grueso. Las familias de bacterias beneficiosas competirían con las patógenas del colon por los nutrientes.

Cómo cuidar el microbioma

Tenemos a nuestro alcance los probióticos, de los que seguro que ya has oído hablar. Los hay naturales (alimentos que contienen bacterias beneficiosas) y los hay sintéticos, que son pastillas con bacterias vivas activas. Estos suplementos de probióticos constituyen un negocio multimillonario, estimado en 35.000 millones de dólares en 2015 y de 64.000 en 2024.

Yogurt

Los suplementos de probióticos pueden resultar de ayuda en ciertas situaciones anómalas como en diarreas o tras la toma de antibióticos, pero no parece que sirvan de gran cosa en el día a día de una persona sana.

Los probióticos se engloban en la categoría de suplementos, no en “alimentos”, y lo concerniente a la investigación sobre el microbioma, no están completamente regulados aún. En España, la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS), en su lucha contra la toma indiscriminada de antibióticos, y sus consecuencias, ha contado con la Sociedad Española de Probióticos y Prebióticos para definir nuevas prioridades, así como una estrategia global para la investigación en alternativas a los antibióticos en el cambio de la inmunidad.

¿La dieta afecta al microbioma?

La respuesta es sí. La herencia genética y el uso de medicamentos son la base, pero la dieta influye en gran medida. Es fundamental que contenga mucha fibra, para la formación de los SCFA de que hablábamos antes.

A los alimentos que favorecen el incremento de los SCFA, que son los hidratos indigeribles y fibras como la inulina, los almidones resistentes, fruto-oligo-sacáridos, gomas y pectinas se les suele llamar prebióticos porque alimentan a los organismos beneficiosos. Existen prebióticos sintéticos, pero en estado natural se encuentran en ciertos alimentos crudos: espárragos, cebolla, ajo, plátanos, diente de león y algas marinas, entre otros.

Conviene saber que consumir repentinamente muchos prebióticos te va a llenar de gases y se te hinchará el abdomen, de modo que mejor si los tomas gradualmente.

Quienes padecen de síndrome de intestino irritable u otros trastornos intestinales deberán también actuar con cautela.

Los alimentos ricos en organismos beneficiosos son, entre otros, el yogur, el kéfir, el chucrut, el tempeh, el miso y los encurtidos.