Cáncer de mama: 8 creencias falsas

cáncer de mama

El cáncer de mama es el más frecuente en la mujer, tanto en España como en el resto del mundo occidental, y se estima que una de cada ocho mujeres lo padecerá en algún momento de su vida. En nuestro país se diagnostican anualmente alrededor de 25.000 nuevos casos, informa la Asociación Española Contra el Cáncer.

La buena noticia es que si se detecta a tiempo, se cura. La tasa de curación en nuestro país de un cáncer de mama que se haya diagnosticado en fases tempranas puede ser hasta del 90%.

Dado el pánico que la simple palabra “cáncer” desencadena en quienes lo padecen, creemos que te puede interesar lo que sigue, en que desmontamos algunas falsas creencias sobre la temida enfermedad.

Creencia 1: El factor más importante son los antecedentes familiares

Según esto, se tiende a pensar que sólo padecerán cáncer de mama quienes tienen familiares que a su vez lo han padecido. Esto es falso: hasta el 70% de los cánceres son esporádicos, esto es, se presentan en mujeres sin familiares previamente afectadas, según el Seattle Cancer Care Alliance,de Estados Unidos.

Y de aquí se desprende la imperiosa necesidad de seguir puntualmente los programas de cribado, es decir, que si tienes más de 45 años debes pasar una revisión anual, que es lo que se recomienda en España.

Ahora bien, si tienes antecedentes de cáncer en familiares de primer grado (madre, hermana o hija), y eres portadora de la mutación genética, la recomendación es empezar con el programa de mamografías. El Johns Hopkins Avon Foundation Breast Cancer, también en EE.UU., recomienda empezar 10 años antes de la edad en que se diagnosticó el cáncer a la pariente afectada, sobre todo si tenía menos de 50 años de edad.

Creencia 2: Un bulto en el pecho es probablemente cáncer

De nuevo, esto es falso. De acuerdo con la American Cancer Society, hasta el 75% de los bultos en el pecho no son malignos, sino tumores o quistes de naturaleza benigna: no peligrosos.

De modo que si en tu auto-exploración te encuentras un bulto, no debes caer en el pánico. Pero, desde luego, debes acudir inmediatamente a tu médico para que lo examine. Conforme a su experiencia, pedirá o no las pruebas pertinentes (ecografía, mamografía) que permitirán determinar de qué se trata. Muchos de los bultos encontrados son fibroadenomas benignos, o están relacionados con el ciclo menstrual.

Creencia 3: El cáncer de mama se da sólo en mujeres mayores

Falso, de nuevo. Es cierto que según la Sociedad Española de Oncología Médica, el 90% de los casos se dan en mujeres de más de 40 años, pero eso no significa que si eres más joven estés libre de padecerlo: aún queda un 10% de mujeres más jóvenes que lo padecerán. La Breast Cancer Organization publica este cuadro de riesgos:

  • Mujeres de más de 60 años: el riesgo es de 1 entre 28 mujeres (o el 3,56%)
  • Mujeres entre 50 y 59 años: 1 entre 42, o el 2,38%
  • Mujeres entre 40 y 49 años: 1 entre 68, o el 1,47%
  • Mujeres de 30 a 39 años: 1 entre 227, o el 0,44%.

Te será más difícil detectarte un bulto en el pecho si eres joven, pues al tener niveles más altos de estrógenos tus mamas tendrán mayor densidad de tejido mamario (al bajar los estrógenos, dicho tejido se va reemplazando paulatinamente por tejidos grasos, en lo que es más fácil encontrar un bulto, de haberlo).

Pero si tienes más de 20 años y notas algún cambio en una de tus mamas, ya sabes: ve al médico para que te explore.

Creencia 4: El cáncer de mama afecta sólo a mujeres

Tampoco es cierto. Es verdad que sólo un 1% de los cánceres de mama se presentan en hombres. La razón es que los hombres no tienen variaciones de estrógenos y progesterona, no tienen la función lactante y las mamas masculinas tienen menos conductos y lóbulos -que es donde empieza el cáncer- que las femeninas. No hay una estadística plenamente fiable, pero se piensa que en España se diagnostican más de cien al año.

Normalmente el problema se detecta más tarde en el hombre (pues dada la baja incidencia de la enfermedad no existe programa de cribado para el hombre), y esto hizo pensar que es más peligroso en un hombre que en la mujer. Pero según un estudio publicado en la revista Journal of Clinical Oncology, la supervivencia es mayor en el hombre que en la mujer.

Creencia 5: La herencia que cuenta es la del lado materno

Es muy muy extendida esta creencia, pero lo cierto es que hay que mirar a ambos lados. Debes indagar en todo el árbol familiar (aunque, como ya te dijimos, el mayor riesgo se da si hay antecedentes de primer grado: madre, hermana o hija). Pero la familia del padre también cuenta. Es, como ya sabes, poco probable que él haya tenido cáncer, pero su madre y sus hermanas también cuentan, aunque menos: el parentesco ya no es de primer grado. Pero si alguna de ellas lo tuvo, debes tenerlo también en cuenta.

Creencia 6: En la autoexploración sólo hay que buscar bultos

Y no es así. En realidad hay que buscar cualquier cambio en las mamas: tamaño, forma, apariencia o cualquier otro factor que constituya una novedad, como por ejemplo:

  • Una secreción líquida por el pezón (de sangre o de cualquier otro líquido)
  • Un área más dura, o engrosada
  • Una mancha anómala en la piel
  • Alguna arruga en la mama
  • Un pezón invertido
  • Poros más notorios o mayores

Existe también un cáncer de mama, raro, pero agresivo, en el que se suele manifestar un área de una mama con una erupción, o una hinchazón en un punto determinado.

Creencia 7: El uso de anticonceptivos puede provocar cáncer

Esta creencia nace de la antigua píldora, los primeros anticonceptivos, que tenían unas dosis mayores de hormonas (estrógenos y progesterona) que las actuales. Se pensó entonces, en los años ochenta y noventa, que podían elevar el riesgo de cáncer de mama.

Las más recientes investigaciones muestran que no existe este aumento de riesgo, de modo que no es necesario que dejes de usarlos. Esto es válido también para las mujeres con antecedentes familiares de cáncer.

Este mito proviene de estudios realizados en los años noventa, que mostraban una ligera elevación del riesgo en las mujeres que tomaban anovulatorios orales. Pero hay que tener en cuenta que la píldora de entonces contenía más hormonas (estrógenos y progesterona) que las actuales.

Los estudios recientes revelan que no hay más riesgo con el uso de anticonceptivos orales, de modo que ésta no es razón para suspender la toma. Sí es cierto que el riesgo es más alto entre quienes los empezaron a tomar siendo adolescentes. Pero el riesgo disminuye a los 10 años de dejar de usarlo.

Se da, además, el factor de que los cánceres de mujeres que habían dejado de usarlos diez años antes eran menos avanzados que entre las mujeres que nunca los habían tomado. En cualquier caso, al pedirle al médico la correspondiente receta debes asegurarte de contarle los posibles antecedentes familiares que puedas tener. Tanto la herencia genética como tu edad son factores que deben tenerse en cuenta.

Creencia 8: Tener cáncer en una mama significa que lo tendrás también en la otra

En realidad, la probabilidad de que se presente también en la mama sana es mucho menor de lo que se cree comúnmente. En las mujeres no portadoras de genes de cáncer, el riesgo de que se repita en la otra mama es del 5%.

Ahora bien, entre las portadoras (genes BRCA1 y BRCA2), el riesgo de que se presente en la otra mama es mucho mayor: del 40%. Una medida muy discutida es la mastectomía (extirpación de la mama) bilateral, o sea, quitarse ambas, como medida preventiva y eliminadora de la ansiedad. Pero aún no hay estudios que avalen esta práctica, que saltó a la palestra cuando la actriz Angelina Jolie lo hizo.