Ser amable es bueno para la salud: 9 razones que te convencerán

Voluntaria

Cuando estés a punto de criticar a alguien, vayas a poner mala cara al dependiente de una tienda que no te hace caso o te dispongas a mirar aviesamente a esa señora mayor ociosa que retrasa la cola charlando, piénsalo mejor: esas actitudes insanas no son buenas para tu salud.

Lo bueno es que la inversa también es cierta: la amabilidad prolonga la vida. Y es muy útil, porque ayuda a controlar esos momentos en que lo que nos apetecería sería dar un golpe sobre la mesa o abalanzarnos sobre la comida por efecto del estrés. Estos nueve consejos mejorarán tu salud física y mental.

1. El estrés se presenta en menor medida cuando eres amable

Decirle a alguien que le quieres –aunque ya se lo demuestres de otras maneras– protege tu sistema nervioso contra la ansiedad de la vida cotidiana. En un estudio realizado en 2007, el Dr. Kory Floyd, de la Universidad Estatal de Arizona, midió el nivel de cortisol (la hormona del estrés) que presentaban 15 hombres y 15 mujeres cuando estaban estresados.

A continuación, se les pidió a algunos de ellos que escribieran cartas a alguien que quisieran, explicando las razones del cariño que sentían por ellos. El nivel de cortisol de quienes escribieron las cartas era claramente menor que los que no lo hicieron.

La conclusión de Floyd fue que el acto sencillo de decir a alguien que le quieres te vuelve más fuerte frente a molestias, frustraciones e incluso problemas físicos.

2. Duermes mejor si eres más amable

Un grupo de psicólogos, liderados por la Dra. Emily Ansell, de la Universidad de Yale, envió cuestionarios diarios a un grupo de adultos de entre 18 y 44 años de edad. Durante dos semanas, los participantes relataban las situaciones de estrés que habían padecido, ya fuera en la oficina, por problemas familiares o personales, problemas de salud, etc. También se les preguntaba cuántas veces se habían mostrado amables, y si globalmente estaban de buen o mal humor.

Las respuestas coincidían: cuanto más ayudaban a otros a lo largo del día, en cosas tan banales como sujetar la puerta o ceder el paso, menor era su estrés y, en general, se sentían más felices y contentos.

preocupación

3. Si eres buena persona, enfermarás menos

Varios estudios muestran que quienes dedican más tiempo a ayudar desinteresadamente al prójimo, tienen menores índices de inflamación en sangre, además de ser más resistentes frente a infecciones.
La inflamación está asociada a varias enfermedades, incluidas el cáncer y la diabetes. Saca todo lo bueno que hay en ti y reduce los riesgos.

4. Y también bajará el colesterol

El mismo equipo de la Universidad de Arizona mostró en otro estudio que eso mismo de escribir algo agradable, pero no solo a la propia pareja, sino también a amigos o familia, reducía el colesterol “malo” (el colesterol LDL) en los estudiantes universitarios que participaron en el estudio.

5. Y la presión arterial

Olvida los rencores. La tensión (la presión arterial) te bajará si te olvidas de aquella bobada por la que aún sientes rencor. Hay que proponérselo, desde luego, pero es muy gratificante. Este simple acto se ha relacionado con una bajada de la tensión. Ya se tratara de un pequeño rifirrafe con un amigo, una rencilla familiar con tu cuñada o ciertas tensiones en la oficina… Déjalo ir, por el bien de tu corazón.

6. Contigo mismo también: te va a doler menos

Ser comprensivo contigo mismo te ayudará a superar tu límite de sufrimiento o dolor físico.

dolor

En 2011, más de 100 personas que padecían dolores crónicos fueron tratadas por psicólogos sobre la gravedad de su enfermedad en relación con la aceptación de su situación. Los que demostraban una actitud más comprensiva consigo mismos, en lugar de culparse o enfadarse por no encontrarse mejor, estaban menos limitados por su propia angustia que los que se rebelaban constantemente contra sus propios males.

7. Serás más atractivo si eres amable

Una investigación llevada a cabo en China, en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong, y dirigida por el Dr. Yan Zhang, consistió en pedir a un grupo de un grupo de personas de ambos sexos que opinasen sobre el atractivo de 60 fotos inexpresivas de mujeres, a quienes se atribuyeron aleatoriamente cualidades. Todos los participantes encontraron mucho más guapas a las mujeres que tenían supuestamente buenas cualidades, frente a las que los investigadores habían catalogado como hostiles o desagradables.

Sin querer por ello decir que hay que morderse la lengua si no se te ocurre nada agradable que decir, estos estudios son una prueba más del poder de la amabilidad con el prójimo en general.

8. Gustarás más a la gente

Caes mejor a la gente cuando eres amable; de alguna forma te incorporas un poco a su vida y recibes de vuelta los favores que has hecho. Puede que simplemente dar las gracias sea, ya de por sí, un cambio.

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Las conexiones sociales (la familia, los amigos) son un factor fundamental para mantener la mente y el cuerpo en forma. Quienes tienen sensación de pertenencia a un grupo viven más plenamente, piensan con más claridad y tienen menores riesgos de enfermedades cardiovasculares que los solitarios. Y son más optimistas, menos depresivos y no padecen ansiedad. La amabilidad con los demás debes considerarla como un gran paso que se reflejará en tu próximo chequeo anual.

Aunque sea por Facebook. Siempre será mejor hacerlo en persona, pero hasta las redes sociales virtuales pueden provocar ese cálido sentimiento de pertenencia. Felicita a la gente en su muro cuando sea su cumpleaños. Ya verás como te sienta bien.

9. Rindes más cuando eres amable

Los empleados que van a trabajar contentos, en sociedades con políticas no agresivas en materia de recursos humanos, que no viven con miedo a su superior, que no sufren un mal ambiente laboral… resulta que son más eficaces en su trabajo, están más sanos físicamente y más motivados para hacer un buen trabajo.

Cómo lograrlo: si ese nuevo becario no rinde como debiera, intenta aliviar la presión a la que pueda verse sometido, interésate por lo que hace fuera de la oficina, etc., ¡Ya nos contarás cómo ha ido la mejora!