Enfermedades del aparato circulatorio

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El envejecimiento progresivo de la población debido a la mejora de su esperanza de vida, la tendencia a la vida sedentaria y el estrés de la sociedad actual, así como el aumento de la prevalencia de los factores de riesgo cardiovasculares, han provocado un incremento significativo de las patologías del aparato circulatorio en los últimos años, que desde hace décadas son la primera causa de morbimortalidad en el mundo.

Entre los factores de riesgo cardiovasculares más importantes están el género masculino, el tabaco, la diabetes, la hipertensión arterial, los trastornos lipídicos, el sobrepeso/obesidad y la vida sedentaria. Son factores a los que quizás no les damos demasiada importancia cuando estamos asintomáticos o creemos que estamos sanos. Incluso algunos de ellos pueden pasar desapercibidos en muchas ocasiones y tan solo debutar, dar la cara, cuando las lesiones ya están ya están establecidas de una manera moderada o severa.

La sintomatología puede variar enormemente dependiendo del territorio vascular implicado. De esta manera, si se afectan las arterias coronarias se puede desencadenar una cardiopatía isquémica (por ejemplo un infarto de miocardio o un angina de pecho); si las arterias implicadas son las de la circulación cerebral podemos tener algún ictus, isquémico o hemorrágico; si las arterias enfermas son las abdominales pueden derivar, por ejemplo, en aneurismas (dilataciones) de la aorta o problemas renales; si las lesiones se hallan en las arterias de las extremidades inferiores podemos sufrir una claudicación intermitente (popularmente llamada enfermedad del los escaparates) o incluso una gangrena.

Frecuentemente toda esta diversidad de enfermedades del aparato circulatorio convergen en una misma persona, ya que son manifestaciones de una patología llamada, genéricamente, arteriosclerosis. Por lo que no es extraño que se asocien simultáneamente a un mismo paciente.

La prevención es uno de los pilares fundamentales para asegurar una buena calidad de vida, motivo por el cual es recomendable realizar reconocimientos médicos periódicos a partir de cierta edad, sobre todo si existe algún factor de riesgo asociado o si ya hemos sufrido algún episodio como los citados anteriormente. De esta manera seremos capaces de detectar la patología vascular incipiente en un estado inicial y tratarla de un modo precoz y más eficaz.

Dr. Marc Sirvent | Médico especialista en angiología y cirugía vascular del Centro Médico Mútua General de Catalunya