Enfermedades neuodegenerativas: Alzheimer

Entendemos por enfermedades neurodegenerativas una serie de patologías que afectan el sistema nervioso central y deterioran las funciones motoras y cognoscitivas de las personas que las padecen.Crucigrama

Se desarrollan en los adultos, son crónicas, progresivas y devastadoras para los pacientes y su entorno familiar.Entre ellas destacamos las demencias y más concretamente la enfermedad de Alzheimer y la enfermedad de Párkinson.

El término demencia describe una serie de enfermedades en las que las células del cerebro (neuronas) mueren o dejan de funcionar normalmente. Cuando esto ocurre aparecen una serie de síntomas que incluyen un deterioro de la memoria junto con el deterioro de otras habilidades cognitivas, tales como la comprensión del lenguaje oral y/o escrito, la capacidad de reconocer objetos, la habilidad de realizar actividades motoras, el pensamiento abstracto y la capacidad planificar y ejecutar tareas complejas. El deterioro de estas habilidades cognitivas debe ser lo suficientemente grave como para interferir en las acciones de la vida diaria.

LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER

Es la demencia más conocida y la más común entre las personas mayores. Todavía no sabemos con exactitud qué es lo que ocasiona la enfermedad, pero es posible que el daño cerebral empiece varios años antes (10-20) de que empiecen los primeros síntomas, según estudios recientes.

Se sabe que en la génesis de la enfermedad intervienen varios factores de tipo genético, ambiental e, incluso, factores relacionados con el estilo de vida.

Es una enfermedad que afecta a las personas mayores de 65 años. Sin embargo, puede desarrollarse en pacientes más jóvenes menores de 65 años. Existe un porcentaje pequeño de pacientes (1%) que tienen una mutación genética que afecta unos genes determinados.

Sabemos que en el cerebro de las personas afectadas se producen una serie de cambios morfológicos; entre ellos cabe destacar, por una parte, un cúmulo de la proteína beta amiloidea en determinadas zonas del cerebro formando “las placas amiloideas” que interrumpen la comunicación entre las neuronas y, por otra parte, un cúmulo de la proteina tau dentro de las neuronas que forman “los ovillos neurofibrilares” que, a su vez, bloquean el transporte de nutrientes hacia las neuronas. Todo ello hace que las neuronas van perdiendo su función; a más placas y ovillos que se van formando, más neuronas se van muriendo y más se atrofia el cerebro lo que lleva a una mayor deterioro de la persona que padece la enfermedad.

Hay factores de riesgo que pueden favorecer la aparición de la demencia de Alzheimer y entre ellos la más importante es la edad avanzada; otro factor lo constituye la historia familiar de primer grado, los factores de riesgo cardiovascular (diabetes, colesterol, hipertensión, tabaco, obesidad), factores sociosanitarios y educativos, traumatismos craneoencefálicos.

El síntoma más frecuente es la progresiva pérdida de la memoria reciente, de la capacidad de recordar información nueva. Esto ocurre porque las primeras neuronas en quedar afectadas son las que se encargan de formar “memoria nueva”. Otros síntomas son la dificultad para ejecutar las tareas domésticas o laborales, la dificultad para solucionar los problemas diarios, la confusión del espacio y del tiempo, la dificultad en el habla o en escribir, los cambios de humor y cambios en la personalidad… A medida que la enfermedad progresa, las habilidades cognitivas y funcionales van empeorando hasta el punto que la persona es incapaz de realizar sus actividades diarias básicas y se hace dependiente incluso para comer, vestirse, bañarse, etc. Finalmente se pierde la habilidad de comunicación con los demás y la capacidad de reconocer las personas más queridas y la persona queda postrada en la cama.

El tratamiento actual del Alzheimer incluye una serie de fármacos que ayudan a estabilizar al paciente durante un tiempo y a retrasar la evolución de la enfermedad, pero no curan!

Además de la terapia farmacológica, el tratamiento debe incluir otros procedimientos tales como mantener una dieta sana y equilibrada, mantener una actividad física constante, hacer fisioterapia, practicar actividades en grupo y, en definitiva no aislarse en casa!!!