Prevención de las infecciones de oído

Durante el verano nos bañamos más, por higiene y por ocio. La humedad y el calor favorecen las dolorosas infecciones del conducto auditivo externo. Para ayudar a prevenirlas conviene mantenerlo lo más seco posible.

Niño escuchando una caracola de mar

Las pieles escamadas y el exceso de cerumen retienen humedad dentro del conducto auditivo externo que macera la piel y facilita que aparezcan las otitis externas, mucho más abundantes durante el verano.

Para evitar las infecciones:

No hacer manipulaciones en el oído con bastoncillos de algodón o similares con intenciones higiénicas o para secar el oído.

Hacer revisiones de oído antes del inicio de la temporada de baños para eliminar pieles y cerumen acumulados que pueden retener la humedad.

Después de bañarse, ponerse unas gotas de alcohol boricado (pedirlo así en la farmacia) en los dos oídos. Si no lo encuentra se puede utilizar el tradicional alcohol de 96º o 70º (el alcohol cuando se evapora tiene la propiedad de absorber la humedad y secar los tejidos).

Observaciones:

No ponga alcohol de ningún tipo en el oído si sabe que tiene una perforación timpánica y no lo ha indicado el otorrinolaringólogo. El alcohol en el oído medio puede resultar muy doloroso.

El hábito de poner alcohol en los oídos después de los baños puede ser adoptado por toda la familia sin problemas. Las primeras veces los niños pueden quejarse porque noten ciertas molestias que ceden en pocos momentos.