Me duele la planta del pie

Muchas personas pueden sentir dolor en la planta del pie al caminar. La Sra. Eva Moya, especialista en podología del Centro Médico Mútua General de Catalunya, nos habla de las causas que pueden provocar dolor plantar, de la manera de prevenirlo, y de la importancia de una buena elección de nuestro calzado.

¿Qué causa dolor plantar al apoyar el pie? Las causas pueden ser varias y las podemos dividir en 5 bloques:

  1. Uno sería el dolor relacionado con la parte estructural del pie, la relativa a su forma. Un ejemplo sería un pie cavo, un pie con mucha bóveda plantar, un pie muy plano o un pie con los dedos encogidos, que facilita la hiperpresión plantar.
  2. Otro bloque serían las causas biomecánicas, que están relacionadas con el movimiento del pie y de la extremidad inferior al caminar. Aquí podemos mencionar las desviaciones con lateralidad, las que van de lateral a lateral o las desviaciones que se producen con alguna rotación de la extremidad.
  3. Otra causa muy importante que puede producir dolor en la planta del pie sería el calzado. Según la forma y las características del zapato podemos hacer que el pie se apoye de manera más pronunciada por la parte de delante o por la parte de atrás.
  4. La cuarta causa sería la relacionada con lesiones de la piel, como callosidades, verrugas, ampollas, algo que se nos haya clavado, cicatrices, heridas, infecciones…
  5. Y la quinta causa sería la relacionada con enfermedades del aparato locomotor en general, como la artritis, la artrosis o enfermedades neurológicas que puedan causar dolor plantar al caminar.

¿Qué tipos de dolor podemos sentir? Los tipos de dolor al apoyar la planta del pie pueden ser muy diversos, como en el resto del cuerpo: podemos notar pinchazos, ardor, escozor, pinzamiento, algún tipo de pellizco, dolor como si nos hubiéramos dado un golpe, tracción, compresión… Pueden ser más suaves o más intensos y de una gran variedad en función de la patología.

¿Cuándo debemos acudir al especialista?  Deberíamos ir cuando el dolor es persistente, cuando no mejora con el reposo ni con el cambio de calzado, cuando vemos una lesión o un cambio en la piel como un cambio de color, un cambio de textura o un cambio de volumen y, sobre todo, cuando nos impide caminar con normalidad.

¿Cómo se puede aliviar? Dependerá mucho de la causa que nos está provocando el dolor.Lo primero que debemos hacer es inspeccionar la zona que nos duele y ver si hay alguna herida o alguna lesión que podamos tratar desde casa. Si es así, debemos lavar muy bien la zona con agua y jabón, desinfectarla y protegerla.

El calzado es muy importante porque es un elemento esencial a la hora de caminar. Cuando sentimos dolor al apoyar el pie debemos revisar los zapatos que solemos utilizar y hacer una buena elección en función de sus características. Por ejemplo, la suela debe ser un poco gruesa y que amortigüe nuestros pasos; la altura del talón debe ser de unos 2 o 3 centímetros; la puntera debe ser lo suficientemente ancha para que los dedos no vayan encogidos y tengan cierta movilidad. Y es muy importante  –y esto de cara a calzado más abierto no se tiene demasiado en cuenta– la sujeción del pie, sobre todo por el lado del talón, para que vaya sujeto, no se mueva a su aire y podamos apoyar el pie correctamente al caminar.

subir escaleras

Cuando la causa es estructural o hay una alteración del movimiento de la extremidad inferior y del pie, probablemente se deberá compensar con una plantilla o un elemento corrector. Cuando la causa es más bien inflamatoria, podemos recurrir a medicamentos anti inflamatorios, sobre todo cuando el dolor es más agudo. Y si el dolor se produce por alguna alteración en la musculatura, en los ligamentos de la extremidad inferior o en cualquier músculo que puede intervenir en la dinámica del pie y al caminar, podemos tratarlo desde la fisioterapia y la rehabilitación.

¿Se puede prevenir o evitar? Debemos hacer incidencia en una buena elección de nuestros zapatos: elegir un buen calzado que evite la hiperpresión plantar, con una suela, una sujeción del pie y una amplitud adecuadas para evitar heridas y zonas de más carga en la planta.

También debemos conocer qué tipo de estructura de pie tenemos y si nuestra manera de caminar nos puede estar provocando dolor: mediante un estudio de la marcha podemos saber si tenemos alguna desviación de la extremidad inferior durante el apoyo y durante la dinámica. De esta manera podemos prevenir posibles sobrecargas que, a la larga, pueden causar dolor o alguna lesión.