5 consejos para que te lleves bien con la comida

comiendo manzana

Hablando clínicamente, cada vez se describen más trastornos alimentarios. Antes, sólo se hablaba de anorexia y bulimia, esas enfermedades que… bueno, lo cierto es que pueden ser devastadoras. Ahora se puede hablar de varios otros, empezando por la ansiedad que genera la ola de tendencias alimentarias que han surgido como setas: comer limpio, dieta paleo, sin gluten… todo un mundo nuevo.

La comida está empezando a ser un fetiche, en la sociedad; dada la cantidad, la enormidad de información que recibimos, mucha de ella sin ninguna base científica, cada vez resulta más difícil sustraerse a modas.

No cabe duda de que es bueno disfrutar de la comida y plantearse comer sano, pero es fácil traspasar la línea entre lo bueno y lo anómalo, como caer en la ortorexia, que es el trastorno que se produce cuando comer sano se convierte en una obsesión. Pero eso es tema para otro artículo.

A continuación, resumimos cinco consejos que los expertos en nutrición nos proporcionan para que te lleves bien con la comida.

1. Come de todo… pero sin atracarte.

Cuando hacemos algo prohibido tendemos a sentirnos culpables, y esto se aplica especialmente a la comida. Es fácil que, tras comernos un pastel, nos planteemos no ya que estamos haciendo algo que no debemos –saltarnos el régimen– sino un problema moral derivado de dicho acto: ¿estoy siendo bueno?

La respuesta es evidente, pero a veces no nos surge tan clara: ¡Pues claro! ¡Es solo un pastel! Y planteárselo así será la mejor manera de comer un trozo pequeño.

2. Escucha lo que te dice tu cuerpo

Varios estudios sugieren que el tamaño de las porciones que nos sirven en los restaurantes ha aumentado en las últimas décadas. Y lo que nos decía nuestras madres de comernos todo lo que hay en el plato… sigue siendo de buena educación, pero quizá vaya perdiendo cierto sentido, a no ser que te sirvas tú mismo o le indiques al camarero que no quieres un plato grande.

En el otro extremo, quienes se obsesionan por restringir los alimentos durante su régimen pasan tanto tiempo dando vueltas al tema que se olvidan de responder adecuadamente a la sensación de hambre que llegado el momento el cuerpo genera.

Recuerda, tu cuerpo es muy listo para decirnos cuándo comer -y cuándo hay que parar- pero hay que escucharlo. Así que come con atención, con cabeza –con mindfulness– prestando atención a la respuesta del cuerpo a la comida.

3. Olvídate del aburrimiento y de la ansiedad

Come cuando tengas hambre, y punto. Oímos con frecuencia decir “cuando estoy nervioso entro a saco en la nevera y…”. Tienes que evitar actitudes como esta y no comer porque estás aburrido o tienes ansiedad. Los sentimientos no deben influir en tu régimen alimenticio.

comiendo macaron

4. No te obsesiones

Todo ese rosario de trastornos alimentarios de que hablábamos al principio tienen un denominador común: pensar demasiado en la comida. No cabe duda de que es uno de los grandes placeres de la vida y repetimos que es bueno disfrutar con ella.

Pero no sólo existe la comida. Hay por ahí fuera un montón de placeres que disfrutar. Si te encuentras pensando constantemente en la comida, quizá haya llegado el momento de revisar tus aficiones y decidir con qué te debes comprometer.

5. Recuerda que las comparaciones son odiosas

Tus necesidades en materia de nutrición son tan diferentes de los demás como lo es tu cuerpo. Olvídate de pensar que lo correcto para Fulanito va a ser ideal para ti. No pienses en lo que hacen otros, porque ellos no son tú. Escucha a tu cuerpo y, sobre todo, respétalo, aliméntalo y nútrelo equilibradamente.