La rinitis alérgica: alergia al polen (o fiebre del heno) y rinitis alérgica perenne

Margaritas

Qué se entiende por rinitis alérgica

Entendemos por rinitis alérgica la reacción que se produce en las mucosas de las vías superiores (la nariz, los senos paranasales, la garganta y a veces también en los ojos) ante un agente externo. Esta reacción tiene lugar cuando el organismo detecta algunas sustancias en suspensión, en el aire, que llamamos alérgenos y que irritan dichas mucosas.

Puede ser estacional (rinitis alérgica estacional, o fiebre del heno) si la causan los pólenes de las plantas, o perenne, cuando es causada por otros alérgenos, como los ácaros del polvo o el pelo de ciertos animales.

Es la enfermedad alérgica más común en todo el mundo (hasta un 15% de la población mundial) y suele manifestarse en la infancia o primera juventud, para remitir habitualmente a los 30 o 40 años. La tendencia a las alergias suele ser hereditaria.

El nombre “fiebre del heno”, que viene de antigua, no es muy preciso: en realidad no tiene lugar sólo en otoño, cuando habitualmente se recoge el heno y, además, nunca da fiebre.

Cómo se produce

Al respirar, se introducen en la nariz todo tipo de sustancias microscópicas, algunas de las cuales (los alergenos) causan que el organismo de las personas alérgicas produzca anticuerpos que a su vez causan la liberación de histamina y otras sustancias. La histamina produce irritación en las vías respiratorias altas, infamándolas y produciendo los síntomas habituales de la alergia.

Los alérgenos más habituales son:

  • El polen de las gramíneas (rinitis alérgica estacional).
  • El polen de árboles, como los olivos.
  • Otros pólenes: la ortiga parietaria (en el sur de España) y la artemisa.
  • Los ácaros del polvo doméstico (rinitis alérgica perenne).
  • Las mascotas y las esporas de hongos del moho.

Qué síntomas produce la rinitis alérgica

  • Repetidos estornudos, congestión y goteo por la nariz.
  • Picazón de ojos, ojos llorosos.
  • Picor en la garganta y en el paladar.
  • Ocasional dificultad para respirar.
  • Sensación de ardor en la garganta.
  • Tos.

Cómo se diagnostica

  • Normalmente es suficiente decirle al médico las circunstancias (cuándo, dónde y cómo) en que se producen los síntomas.
  • Existe una prueba (prueba del parche) que permite averiguar qué sustancia o sustancias la causan; también hay pruebas específicas de sangre para determinarlas.

Complicaciones posibles

Las personas que padecen rinitis alérgicas son más proclives a sufrir:

  • Enfermedades respiratorias alérgicas, como el asma.
  • Problemas de sueño, que pueden dar lugar a fatiga crónica.
  • Infecciones de los oídos (otitis), sobre todo en los niños.

Algunos consejos

  • Si el causante de la fiebre del heno es el polen, intenta mantener cerradas puertas y ventanas, sobre todo en el coche.
  • Estudia cuándo aparece el polen que te causa la alergia. Puedes consultar los niveles de pólenes en los servicios de salud de tu Comunidad.
  • Si la rinitis alérgica la causan los ácaros del polvo doméstico, cubre tu colchón con fundas antialérgicas; pasa la aspiradora con frecuencia y ventila el dormitorio.

Previsiones

Si eres alérgico, es importante que hagas todo lo posible por evitar los alergenos que te afectan, porque el trastorno puede aumentar el riesgo de que se te presenten enfermedades alérgicas más graves, como el asma.

En general, los síntomas de la rinitis se controlan con tratamiento, pero no existe un tratamiento que elimine la alergia en sí. Con todo, la fiebre del heno suele ser más una molestia que un daño real a la salud.

Qué medicamentos hay disponibles

La mejor sugerencia es que hables con tu médico o con el farmacéutico. Ellos sabrán recomendar lo más idóneo para tu caso. Los medicamentos más habituales son:

En pastillas

Los antihistamínicos (antagonistas de la alergia), que bloquean la acción de la histamina: la cetirizina o loratidina que reducen la reacción alérgica.

Nebulizadores y espráis nasales

Cromoglicato (antagonista de la célula de la alergia), los antihistamínicos y descongestionantes (aislados o combinados con otros productos).

Los corticoesteroides o corticoides reducen la inflamación; se pueden usar aislados o combinados con otros productos.

Colirios

Cromoglicato, nedocromil, antihistamínicos, por ejemplo levocabastina, también aislados o combinados con otros productos. Los colirios con corticoesteroides se utilizan únicamente en casos graves.

Las vacunas (con alérgenos)

Son, como todas las vacunas, inyecciones con cantidades graduales de agentes causantes de la alergia (los alergenos, como se ha dicho) para crear una tolerancia (desensibilización) a las sustancias causantes de la alergia. Este tratamiento evita que el sistema inmunológico produzca demasiada histamina. Deben administrarse durante un periodo mínimo de tres años y requiere una supervisión por el alergólogo y, asimismo, un cumplimiento estricto.

La mayoría de los pacientes de fiebre del heno pueden controlar los síntomas de forma adecuada con un esteroide nasal, con o sin un antihistamínico nasal. Estos fármacos están disponibles en las farmacias, sin necesidad de receta. Pero recalcamos que lo ideal es hablar al menos con el farmacéutico para que recomiende el más idóneo en cada caso.

Finalmente, recordamos que en los portales de salud de las diferentes Comunidades Autónomas se puede encontrar información detallada de los niveles diarios de pólenes.

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