Niños y adolescentes son colectivos vulnerables a los dolores de espalda

Reproducción íntegra del artículo elaborado por nosotros y publicado en el suplemento “+Salud” de El Periódico, el 4 de septiembre de 2012.

Viñeta de Josep Maria Blanco sobre el dolor de espalda infantil.

El secreto para no tener dolor de espalda es la prevención. Los niños y los adolescentes son dos de los colectivos más vulnerables (y al mismo tiempo, más dúctiles para influir en ellos positivamente), ya que es en estos periodos de la vida cuando podemos corregir los malos hábitos antes de que sea demasiado tarde. Inculcarles conductas saludables para prevenir el dolor de espalda es ahora, más que nunca, extremadamente importante para conseguir que en la edad adulta no sufran dolor crónico.

Mochilas demasiado cargadas

Un factor de riesgo en la edad escolar, y fuente de importantes problemas de espalda, es, sin duda, el uso de mochilas inadecuadas. Ahora que comienzan las clases es un buen momento para tener presentes algunos datos al respecto y tomar conciencia de los problemas que puede ocasionar llevar las mochilas demasiado cargadas. Por ejemplo: ¿Sabía que más de un tercio de los escolares llevan en sus mochilas una carga superior al 35% de su peso corporal, cuando lo máximo que deberían llevar es del 10%.

 

Detalle niño cargando mochila

Ésta es una de las causas que está provocando que actualmente un 51% de los niños y un 69% de las niñas de 15 años hayan sufrido en algún momento dolor de espalda y que en un 21% de ellos y un 30% de ellas, el dolor sea suficientemente grave como para interferir en sus vidas. Pero ésta no es la única causa que provoca problemas de espalda. La adquisición de vicios posturales inadecuados y el sedentarismo también contribuyen a incrementar dichos problemas.

Algunos consejos prácticos y muy fáciles de seguir para evitar que continúe el aumento de estos porcentajes son los siguientes:

  • Es importante hacer ejercicio regularmente y utilizar la mochila adecuadamente al ir al colegio. La mochila debe ser anatómicamente adecuada, se ha de llevar pegada al cuerpo, en la zona lumbar, y siempre colgada de los dos hombros. También existe la alternativa de que sea de ruedas.
  • Al sentarse, lo más adecuado es hacerlo lo más atrás posible de la silla y mantener la espalda derecha; ir cambiando de postura cuando se está de pie, no flexionar la columna hacia delante y evitar cargar peso.
  • Al acostarse, no dormir boca abajo y emplear un cojín poco grueso.

Una de las dolencias más generalizadas

El dolor de espalda es, hoy en día, una de las dolencias más generalizadas en la población adulta. El estilo de vida sedentaria, las malas posturas, las tensiones y la falta de ejercicio parecen ser los culpables. Nos imposibilita o nos dificulta para realizar las actividades de nuestra vida diaria de manera satisfactoria.

La columna vertebral tiene diversas funciones: soporte de peso, contribución a la movilidad y al equilibrio en las distintas posiciones, protección de la médula espinal, y amortiguación. Para conseguir todas estas funciones, contamos con una serie de estructuras formadas por las vértebras, los discos, los músculos y los tendones. El dolor de espalda se produce cuando hay una la alteración de una o varias de estas estructuras.

Se localiza preferentemente en la parte baja de la misma, en la región lumbar, ya que es esta zona la que tiene mayor movilidad, soporta más peso y está relacionada con la mayoría de los esfuerzos físicos que realizamos. En las personas jóvenes, las patologías más frecuentes son los esguinces musculares, generalmente ocasionados por esfuerzos inadecuados. Son lesiones muy invalidantes con buena respuesta hacia la curación. En las personas adultas son frecuentes las lesiones por la alteración de los discos o por procesos degenerativos. Pueden originar dolor referido hacia las piernas, llegando incluso a dificultar la deambulación.

El mejor tratamiento para el dolor de espalda sería minimizar o evitar las situaciones que conducen al mismo, como son: la obesidad, el sedentarismo, las malas posturas, el estrés, etc. Una  vez  establecido el dolor lumbar, el tratamiento más adecuado se centra en programas de reeducación funcional y postural, y en reequilibrar las estructuras dañadas con la ayuda de la rehabilitación.

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